Comportamientos inadecuados y déficit en el desarrollo.

online3DSobre el tema del título, particularmente interesante fue la charla online que impartió de manera virtual la Psicóloga Mª Elena Rodríguez Borrajo por iniciativa del Instituto familia y adopción.  “¿Qué hay detrás de los pequeños robos/hurtos y las mentiras que algunos niñ@s y adolescentes hacen?”.

la intención es hacer llegar lo que escuché en esa conferencia al mayor número de familias posibles para que -como a mí-, les ayude a entender un poquito mejor a sus hijos, tangan la edad que tengan, llegasen  de donde llegases y a la edad que llegasen.

Nos encontrábamos en el aforo madres y padres con hijos de distintas procedencias, de distintas edades y con distintas dificultades que durante tres horas tuvimos la ocasión de escuchar e identificar problemas y dificultades con las que batallamos.

deprivados13DTodos sabemos que la institucionalización es lesiva para los niños, pero tenemos que ser conscientes de que la edad en la que adoptamos a los niños puede no ser privativa de su conducta o de sus problemas de desarrollo. Hasta hace poco creíamos que según la edad  o el tiempo de permanencia en el orfanato, los niños podían haber estado más o menos expuestos a deprivación y podían haber internalizado conductas morales distintas a las nuestras (por ejemplo: robar para vivir es normal)

Pero los problemas de conducta se dan también en niños que apenas han estado en un orfanato y que llegan a la casa adoptiva muy pequeñitos, con apenas meses. ¿Cómo es posible?

 Porque la deprivación también puede ser intrauterina.

El cerebro de un bebé que se esté desarrollando en el vientre de una mujer adicta, o que no se cuide en el embarazo puede resultar perjudicado. Es frecuente que niños con un desarrollo emocional o moral o cognitivo deficitario tengan el hipocampo más pequeño que los niños que han tenido unos cuidados prenatales  adecuados.

adopción punto de encuentro 25.gifRecordemos que el hipocampo es la región del cerebro que, entre otras cosas, regula las emociones y para entender bien de que se trata en el Instituto familia y adopción nos remitieron al fantástico libro de Rosa Mª Fernández García. Entre hipocampos y neurogénesis ¿Por eso le cuesta tanto aprender a mi hijo? cuya reseña publiqué recientemente.

Así pues las conductas disrruptivas no tienen en ocasiones, nada que ver con la edad en la que fueron adoptados nuestros hijos.

En dicha charla, la Psicóloga empezó hablando de la empatía y la definió como “la capacidad de sentir el cerebro del que tenemos enfrente”, explicando que, por ejemplo los bebés están tan concentrados en cubrir sus propias necesidades que no pueden ser empáticos y nos explicó también de manera clara el porqué y cómo  ocurre la omisión del proceso de empatización en muchos niños que han sufrido abandono o han estado institucionalizados desde muy pequeños.

Estos niños permanecían solos en la cuna si lloraban y, a diferencia de los bebés que han sido cuidados por su madre, al llorar no ya sólo son atendidos y consolados cuando lo necesitan, sino que su madre les va a ir reflejando de manera natural sus emociones: cuando llora, cuando ríe, quien le cuida  le va contando lo que le sucede (cuando se asusta por ejemplo le dice “ ¡ay pobre, que susto se ha llevado mi niño!” ) Estos gestos tan naturales van a ayudarle a modular sus emociones, gestos de los que seguramente los niños institucionalizados  no han gozado, por lo que muchos de estos niños ni siquiera son conscientes de sus propias emociones. 

La mayoría de los problemas o dificultades con los que nos encontramos son producto del déficit emocional de nuestros hijos, a veces no es (o no sólo es) un problema de apego, sino que puede tratarse de un problema de desarrollo alterado. Esto significa que su desarrollo físico puede no estar equiparado  con su desarrollo psíquico. Algo que suele resultar bastante desconcertante.

Esto es importante y creo que -como a mí- va a ayudar a arrojar luz en muchas familias que no entienden muy bien que sucede. 

El desarrollo personal se sustenta en campos tales como lo cognitivo, lo social, lo moral, los sexual, lo emocional y por su puesto lo físico.

Pero el gran problema es cuando este desarrollo se encuentra alterado y nos encontramos con un chico de 13 años con un físico de 12 ( o superior) un desarrollo emocional de 4 , uno sexual de 8 y el desarrollo moral que correspondería a un niño de 2 años (recordemos que la charla se trataba de porqué mienten y roban los niños, o sea del aspecto moral del desarrollo)


Tenemos un niño de 13 años  y le pedimos como a un niño de 13 años y obtenemos comportamientos y respuestas completamente asincrónicos, porque se comporta moralmente como un niño de 2 años y  con sus 13 años de vida puede que sea un niño incapaz de mantener la norma más allá de que el adulto esté presente, (por ejemplo: quiere una cosa y la toma y no prevé las consecuencias).

La Psicóloga  nos habló de las fases de desarrollo moral de los niños, nos dijo también que el desarrollo moral está muy unido al cognitivo.
fases desarrollo3Dla 1ª fase  es la de los bebés.

El ejemplo anterior  (quiero algo y lo cojo) se ubicaría en una fase 2ª  (propia de niños de hasta más o menos 2  años).

 La 3ª fase  de desarrollo sería aquella en la que se encontrarían los niños que son capaces de no realizar una acción si hay un castigo.

La 4ª fase es en la que son capaces de elaborar el pensamiento “si hago esto y mamá me descubre se va a enfadar “ y por eso dejan de hacerlo. En esta fase empezarían a tener en cuenta a los demás.

Y la fase (y ansiada)  es aquella en la que empiezan a no hacer lo que está mal porque ellos se sienten mal, no hace lo que sabe que es malo sobre todo por él mismo. Fase que suele darse a partir de los 8 años en niños de evolución normal.

Llegado a este punto la psicóloga nos advirtió que para evitar que los niños no hagan lo correcto, independiente de la edad física que tengan, vamos a tener que vivir muy vigilantes para evitarles la ocasión de infringir las normas  y que igual que para un problema de una discapacidad física somos capaces de adaptar nuestra casa, tendremos que adaptar nuestra vida a una incapacidad psíquica, porque es necesario reducir los riesgos al máximo y enseñar a modularse, una manera sería establecer una tabla de consecuencias lógicas que ellos interioricen y así aprendan que sus actos van acompañados de consecuencias y que vayan acompañados a la vez de emociones: si haces esto tú te sientes luego mal y a mí me provoca enfado, tristeza, etc, dándoles constantemente pautas morales, siendo muy conscientes de la moralidad que les inculcamos.

Por supuesto que la comprensión no debe estar reñida con la firmeza y en esto hay que ser muy constantes y  que sus actos siempre tengan consecuencias  (acordes con ellos) sin ceder. Es aconsejable establecer pocas normas y cuando las interioricen pasar a otras, independientemente de la edad.

(Personalmente nunca creí que fuera tan difícil enseñar a un niño la -para mi-, tan clara relación acto-consecuencia, y cuatro años después lo mismo con ,mi hija de 11 que con el pequeño de 6 sigo intentándolo con escaso éxito.)

Es importante valorar el autoconcepto del niño.

atarse 3DHablando en términos generales, si nuestro hijo tiene un concepto de si mismo pobre, puede hacer “cosas malas”, o suele rendirse porque piensa que el no vale y que es un fracasado así que lo que hace es fracasar.

Por esto hay que reforzarlos mucho en lo positivo, esto suele funcionar mejor que los castigos, aunque esos refuerzos sean en cosas insignificantes para nosotros o aunque nuestros hijos sean mayores.

Hay que “exponerlos al éxito” es decir, tenemos que identificar las habilidades del niño y si, por ejemplo, dibuja bien apuntarlo a clase de dibujo para que potencie lo bueno y le ayude a remontar su baja autoestima. Trabajar en lo que hace o se le da bien y reforzarlo minimizando lo que hace mal y que no sea transgresivo.

Todos los niños prueban la transgresión de las normas ( tan común sobre todo en la adolescencia) lo que nos tiene que poner en alerta es la frecuencia de esta transgresión y si no funcionan los recursos y estrategias familiares  hay que cambiarlos y pedir ayuda.

Hay que tener especial cuidado con sus mensajes, “soy malo”, “soy tonto” y con nuestros mensajes de refuerzo a esto porque un niño que no se sienta aceptado (y es muy común que así sea) se sentirá excluido, un niño que piense que es malo “ejercerá” de malo. Por ejemplo, y  aunque parezca lo contrario, un niño “chulo” que nos parece engreído, nos está mostrando  un síntoma de baja autoestima.

Es muy importante trabajar con ellos en el “autogobierno” en base a la aceptación y al refuerzo positivo, porque muchos niños no son capaces de autoregularse ellos solos, de organizarse emocionalmente, no son autónomos y tienen que contar con la presencia continua de un cuidador (la constante vigilancia y presencia de la que antes nos había hablado). Por esta razón el paso al instituto puede ser desastroso para un niño que no se autogobierne, porque el instituto pide que te organices solo y no existe una persona de referencia con una fuerte y constante presencia que es la que necesitarían los niños para ayudarles a regularse.

Los niños que sufren problemas de apego o de desarrollo o las dos cosas, independientemente de la edad que tengan, independientemente del momento en el que fueron adoptados necesitan sentirse aceptados, y tienen que ser constantemente supervisados, porque no son capaces de autoregularse, o de interiorizar las normas ni las consecuencias de transgredirlas.

Medir nuestra empatía, ser firmes y constantes, a la vez que sustentadores, apoyo profesional colegios e institutos pequeños y mucha presencia y vigilancia fueron los consejos que esta estupenda profesional nos transmitió así como el mensaje de que “el paso del tiempo ayuda”.

adopción punto de encuentro 24.gifNos aconsejó la lectura del libro “El niño abandonado” de Niels Peter Rygaard y «Otra forma de aprender es posible«, de Marga Muñiz Aguilar, autora a la que en diversas ocasiones hemos hecho referencia por sus publicaciones sobre orientación y recursos  para padres adoptivos y que es escritora también de «Cuando l@s niñ@s no vienen de París«.


Espero que quien lea este resumen, le sirva de ayuda , el conocer un poco más sobre las posibles causas de conductas ya no solo morales, sino cotidianas, de nuestros hijos. 

Mi agradecimiento a al Instituto Familia y adopción por organizar esta estupenda charla y a Mª Elena Rodríguez Borrajo por arrojar tanta luz en nuestra a veces un poquito complicada vida familiar.

Mercedes Moya

ADVERSIDAD TEMPRANA, TEAF Y CONFINAMIENTO.

Por Marga Muñiz Aguilar

Para sorpresa de muchos, el tiempo de confinamiento no fue tan complicado para muchos menores, adolescentes y jóvenes que han sufrido adversidad en la infancia temprana, TEAF, etc. Sus familias comentan que, por el contrario, estaban encantados con el confinamiento, más tranquilos, incluso más cercanos, compartiendo juegos, cocinando o haciendo deporte juntos.

Es verdad que no es en todos los casos, pero esos comentarios me han hecho  pensar por qué para algunos el confinamiento supuso una experiencia positiva.

La siguiente carta es fruto de esa reflexión, una hipótesis de trabajo. Creo que es importante encontrar una respuesta para que el tiempo de confinamiento no haya sido simplemente un paréntesis en sus vidas.

Dicen que muchas personas aprovecharon esos días dentro de casa para hacer limpieza, arreglar cajones, tirar cosas que no sirven pero que habían guardado durante años. Quizás también fue un buen momento para hacer limpieza dentro de nuestra casa interior, nuestro yo, y deshacernos de cosas inservibles que no funcionan, poner orden en nuestros cajones interiores… y que al salir de nuevo a la vida fuera de nuestras casas no sólo hayamos acabado con el virus sino también con muchas situaciones y sentimientos tóxicos que han puesto en peligro nuestra vida interior y la de los nuestros.

CARTA A MI MADRE Y MI PADRE

Creíais que no iba a aguantar.

Que explotaría estando tanto tiempo en casa.

Y no está siendo así.

Para vuestra sorpresa.

Pero no para la mía.

No he explotado todavía.

Ni lo voy a hacer.

Aunque esto dure mucho.

Aunque sí que estoy enfadado.

Y siento rabia.

Primero fue TDAH.

Después SAF.

Ahora TEAF.

También lo llamáis Adversidad Temprana.

¡Qué más da!

Muchos nombres para nada.

No necesito siglas.

Ni diagnósticos.

Necesito que me veáis a mí.

Y ha tenido que llegar este maldito virus para que me entienda yo mismo.

Y para que, espero, me entendáis vosotros.

¿Sabéis por qué me siento a gusto con el confinamiento?

Porque el mundo de fuera para mí es un mundo hostil.

Sí, he dicho hostil.

Muy hostil.

Tengo que luchar por todo más que los demás.

Y todo para no conseguir nada.

Para fracasar.

Sí, para no llegar nunca.

Porque no apruebo.

Porque no tengo amigos.

Porque no encuentro trabajo.

Y si lo encuentro no lo mantengo.

Tampoco tengo pareja.

Y si la encuentro, tampoco la mantengo.

En casa, con el confinamiento,

No se espera nada de mí.

Sólo que no la líe.

Así que, por fin, cumplo vuestras expectativas.

No la estoy liando.

Ahora da igual que no tenga amigos.

De todas formas no se puede salir con ellos.

Da igual que no siga el ritmo de los demás en clase.

Porque ahora no hay clases.

Da igual que no tenga trabajo.

Porque no se puede salir a trabajar.

Y yo, por fin, me siento seguro.

Tranquilo.

En casa.

Con el confinamiento.

Ahora no tengo que demostrar nada.

No me tengo que comparar con nadie.

Ahora no soy agresivo.

No exploto tanto.

En realidad, no exploto nada.

¿Y si cuando se acabe el confinamiento

dejo de sentirme así?

Me da miedo.

Porque prefiero vivir así.

Sin explosiones ni violencia.

He oído decir que este virus va a suponer un cambio de paradigma.

No sé que quiere decir eso.

Pero sí sé qué es lo que me gustaría que pasara.

Que dejarais de compararme.

Que dejarais de esperar cosas que no puedo hacer.

Qué esperaseis las que sí puedo hacer.

Aunque no fueran las que os hubieran gustado para mí.

Que yo os quiero.

Aunque a veces no lo parezca.

Claro que a mí a veces me parece que no me queréis.

Aunque sé que lo hacéis.

Creo que todo está desordenado.

Y no solamente yo.

Me gustaría poner orden en mi vida.

Pero para eso necesito que vosotros también lo pongáis.

Sí, vosotros que parecéis tan ordenados.

A mí no me lo parecéis.

O al menos no es el orden que yo necesito.

Necesito sentir que primero me veis a mí.

Y después las cosas que hago.

O las que no hago.

Y no al revés.

Ya sé que tiene que ser duro tener un hijo como yo,

que no soy como os gustaría que fuera.

Pero también es duro para mí saberlo y sentirlo.

Muy duro.

Ya me gustaría a mí ser ese hijo o esa hija que esperabais.

¿Y que hago yo si no llego?

Hasta ahora me rebelaba y explotaba.

Ahora he descubierto por qué me rebelo y exploto.

Y espero que vosotros también lo descubráis.

Quiero seguir confinado toda mi vida.

Aunque ya no haya confinamiento.

Aunque salga a estudiar.

O a trabajar.

O con chicos y chicas de mi edad.

O no.

Quiero sentir que no me comparáis con nadie.

Quiero sentir que me aceptáis como soy.

Con mis debilidades y mis fortalezas.

Que soy como los demás.

Uf, se me ensancha el pecho sólo de pensarlo.

Sí, soy como los demás.

Para vosotros.

Para mí.

Para los demás.

¡Qué descanso!

Sólo de pensarlo me tranquilizo.

Sólo de sentirlo me siento más capaz.

Capaz de proponerme retos.

Y de cumplirlos.

Capaz de cambiar.

Y hacerlo.

Capaz de ser yo mismo.

Y serlo.

Capaz de cumplir vuestras expectativas.

Aunque no fueran las primeras que tuvisteis sobre mí.

Pero sí son las que yo puedo cumplir.

Gracias al confinamiento.

A lo aprendido.

Y a lo vivido.

Quiero volver a empezar.

Empezar sin reproches ni resentimiento.

Empezar de cero o de cien.

Pero empezar de nuevo.

Desde otro sitio.

Desde otro espacio.

Os espero allí.

Os quiero.

7 IDEAS EQUIVOCADAS EN TORNO AL TEAF

Hay algunas ideas ampliamente extendidas en torno al Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal que son perjudiciales para entender en toda su complejidad la situación de las personas afectadas por el TEAF. Si no se desmontan estas ideas no se puede responder de manera adecuada a sus necesidades.
Antes de poder ayudar a personas con TEAF de una manera efectiva, hay que entender la verdadera naturaleza de su discapacidad.

Vamos a analizar 7 de las ideas que son frecuentemente consideradas como ciertas, cuando en realidad, se trata de equivocaciones comunes en torno al TEAF.
1.-Las personas con TEAF siempre tienen retraso mental.

Aunque es cierto que el TEAF produce un daño cerebral durante la etapa prenatal y que cada persona que lo padece tiene fortalezas y debilidades cognitivas específicas, no todas las personas con TEAF tiene retraso mental. De hecho, es posible padecerTEAF y tener un CI dentro del rango normal e incluso superior a la media, pero al mismo tiempo tener problemas con las funciones ejecutivas, dificultades de autorregulación, escasas habilidades sociales, etc.

Solamente los niños más severamente afectados, es decir, con una clara microcefalia y con otras malformaciones físicas, son fácilmente detectables en el momento del parto.

Menos del 10% de las personas afectadas por TEAF tienen anomalías físicas, pero todas tienen daño cerebral.

2.- Los problemas de conducta asociados al TEAF son el resultado de habilidades parentales pobres o de un mal entorno familiar.

Las personas con TEAF nacen con algún tipo de daño cerebral, por lo que no procesan la información de la misma forma que la mayoría de las personas y no siempre se comportan de la manera que los demás esperan de ellos.

El daño cerebral, de hecho, puede permear incluso el mejor de los ambientes y provocar problemas de conducta que son auténticos retos para las familias.

Las familias y los cuidadores de estas personas necesitan ayuda y apoyo, no críticas.

Por supuesto, un entorno comprensivo y cariñoso ayuda a los niños con TEAF, pero su ausencia no es la causa primaria de la discapacidad.

3.- Admitir que los niños con TEAF tienen daño cerebral significa que la sociedad se inhibirá  ante sus problemas y dejará de ofrecerles recursos y apoyos.

Algunas personas piensan que aceptar el daño cerebral implica que se les deje sin esperanzas y sin opciones de tratamiento. Sin embargo, es todo lo contrario. Hasta ahora no se ha prestado atención a sus necesidades precisamente por el desconocimiento que había en torno a estos trastornos.

4.- Los niños afectados en un momento dado superarán el TEAF.

El TEAF dura toda la vida, aunque sus manifestaciones y complicaciones asociadas varían con la edad. Los menores, adolescentes y jóvenes con daño cerebral generalmente requieren más tiempo de vida tutelada y muchos necesitan más ayuda de la habitual para alcanzar su nivel óptimo de adaptación al sistema de vida normalizado.

Entender esto puede ayudar a las familias a planificar para sus hijos una transición estructurada entre la escuela y el trabajo.

5.- Diagnosticar a un niño con TEAF frustrará su desarrollo.

Diagnosticar simplemente significa reconocer una enfermedad por sus síntomas. El problema no es el diagnóstico, sino la falta de recursos y conocimientos que hay en la actualidad entre muchos profesionales sobre como tratar la enfermedad.

Por otra parte, el diagnóstico no frustra nada, sino que simplemente frena las expectativas poco realistas. En la práctica, muchos afectados y sus familias respiran aliviados cuando reciben el diagnóstico porque así  al menos entienden el origen de sus problemas.

6.- Es inútil diagnosticar TEAF porque no tiene realmente un tratamiento adecuado.

Esta actitud no se suele tener con otras enfermedades incurables, como por ejemplo, el autismo. ¿Por qué tenerla en este caso?

Para cualquier familia es mejor educar a un hijo una vez que conoce el diagnóstico, ya que tanto la familia como la escuela  pueden proponerse metas y objetivos para asegurarse que el niño alcanza su máximo potencial.

Tener el diagnóstico ayuda a entender ciertas conductas que de otra forma resultan incomprensibles y ayuda a explicar a otras personas estas conductas. También sirve para responder de una manera más apropiada a dichas conductas.

Un diagnóstico también ayuda a las familias a crear grupos de apoyo con otras familias que tengan hijos con el mismo problema.

El diagnóstico, además, proporciona visibilidad y la visibilidad promueve la búsqueda de soluciones.

7.- Las personas con TEAF actúan siempre de manera que la sociedad considera como irresponsable o inapropiado.

Las personas con TEAF habitualmente les importa mucho complacer a los demás y desean ser aceptado por otros, pero sus problemas orgánicos con la memoria, procesamiento de la información, o los efectos de la sobreestimulación, hace que todo funcione en contra de sus deseos.

Simplemente tienen problemas entendiendo los significados y las relaciones de un mundo demasiado complejo para ellos. Además, la experiencia repetida de fallar en alcanzar las expectativas que los demás tienen sobre ellos, puede generar un rechazo a enfrentarse a retos y dificultades.

En un entorno empático y con los ayudas adecuadas pueden alcanzar logros y metas gratificantes que les sirvan de retroalimentación para seguir trabajando y superando obstáculos.

Crea tu sitio web con WordPress.com
Comenzar