CÓMO ENSEÑAR A MANEJAR EL DINERO A ADOLESCENTES CON TEAF

Manejar el dinero es complicado y  aún lo es más para personas con TEAF. El dinero es un concepto abstracto y las personas con TEAF tienen dificultades para manejar estos conceptos.A un adolescente o un joven con TEAF le cuesta saber si pagar 20€ por una hamburguesa o por un jersey es un buen precio. Para ellos entender, además, que una cantidad de dinero tiene que durar una cantidad de tiempo, igualmente les resulta difícil de entender.

Los adolescentes y jóvenes con TEAF generalmente “viven el momento” y eso significa que cuando quieren algo no piensan en errores pasados ni entienden futuras consecuencias de sus actos.
La familia necesita tener paciencia y explicarles una y otra vez cómo gastar el dinero de una manera adecuada, enseñarle cuánto vale algo realmente valioso, qué pasa si no pagas la factura del móvil, por qué es bueno ahorrar dinero, cómo no meterse en deudas o cómo salir de ellas, etc. Si estas cuestiones son comunes a cualquier adolescente, aquellos que tienen TEAF necesitan más tiempo y tienen más dificultad para entenderlas que sus iguales que no sufren este trastorno.

Os mostramos algunas estrategias:

1.- Enséñale a manejar el dinero en situaciones reales: Para ayudarle a entender el valor del dinero ve con él/ella a hacer la compra y dale una pequeña lista de cosas que hay que comprar y dale una cantidad de dinero para comprarlas. Por ejemplo, 20€. Dile que vaya añadiendo en una calculadora el precio de cada cosa que pone en el carro. Ayúdale a elegir alimentos saludables que entran dentro de su presupuesto.

2.- Enseña a tu hijo/a adolescente a tener una libreta donde apuntar los gastos que hace, junto con un sobre donde guardar los recibos de las cosas que compra. Intenta crearle el hábito de anotarlo todo en la libreta y escribir el saldo que tiene en cada momento. Es importante mantener la libreta siempre en el mismo sitio. Enseñarle a tener a un miembro de la familia o un amigo de confianza que le ayude con esta tarea.

3.- No le des grandes cantidades de dinero para que las gaste por su cuenta. Si recibe dinero en Navidad o en sus cumpleaños ayúdale a gastarlo de manera inteligente. Si quiere comprar algo que es caro, como un móvil nuevo, que primero lo guarde en su cuenta del banco durante un mes, o si no la tiene, en su hucha. Esto le dará tiempo para pensar un poco si quiere gastar un montón de dinero en ese artículo. Alábale cuando tome buenas decisiones.

4.- Haz que gaste parte del dinero que recibe en cosas que quiere o que necesita. Esto le ayudará a entender que la ropa, la comida, etc. cuesta dinero.

5.- Haz que tu hijo/a adolescente pague por si mismo la factura de su móvil o alguna suscripción que quiera hacer. Cuando venga la factura a su nombre ayúdale a leer la factura y ver qué cantidad de dinero debe pagarse y en qué fecha debe hacerse.

6.- Enséñale a tu hijo/a adolescente habilidades como usar máquinas expendedoras que funcionan con monedas, como un billete de metro, o comprar una botella de agua, pagar un billete de autobús, etc.

7.- Enséñale cómo, si no devuelve a tiempo artículos que alquile, cada día de retraso le harán un cargo en su cuenta.

8.- Enséñale que es más barato gastar 80€ en comida para dos semanas que gastar 5€ cada día comiendo fuera de casa.

9. No tengas objetos de valor a su alcance. Puede venderlos o empeñarlos para conseguir dinero sin que alcance a entender el valor sentimental o material de dicho objeto.

10.- Dale el dinero cada semana y no cada mes.

11.- Enséñale que apostar, jugar al bingo o jugar a la máquinas no te hace rico, sino todo lo contrario, te hace pobre. Quien se hace rico con tu dinero son los casinos y salas de juego.

12.- No le hagas regalos de mucho valor. Los puede vender o empeñarlos para conseguir dinero en efectivo y después olvidarse de recuperarlo.

13. Enséñale a tener precaución cuando le piden dinero prestado. Establece la norma de que tiene que consultar antes de hacerlo.

14. En vez de darle dinero en metálico puedes también enseñarle a usar una tarjeta de prepago recargable que muchos bancos tienen para jóvenes y adolescentes. Estas tarjetas están pensadas para que la familia pueda dar más autonomía a los hijos, pero bajo su control, ya que sólo pueden gastar el saldo que recargues y, además, recibes un sms informativo por cada operación que se haga con el saldo disponible.

15. Analiza con él/ella los gastos que ha realizado con la tarjeta y ayúdale a tomar conciencia de los gastos superfluos o innecesarios que ha realizado, pero sin reproches, solamente con la intención de que aprenda a gestionar el uso del dinero.

Es importante, en ésta como en otras áreas de la vida de un adolescente o joven con TEAF, darle la libertad de cometer pequeños errores. Todos aprendemos de los errores y ellos necesitan cometer más errores que los demás antes de que realmente entiendan y recuerden la forma correcta de hacer las cosas.

El reproche o el enfado solamente les mina la autoestima, pero no les ayuda a hacer las cosas mejor, sino todo lo contrario. La frustración que sienten cuando cometen errores una y otra vez, cuando no alcanzan las expectativas de sus familias o perciben la idea de que no hacen nada bien, lo único que les provoca es estrés, ansiedad y agresividad. Se trata de entrenarles para que aprendan a gestionar sus vidas y no recriminarles por no saber hacerlo, algo que es fruto de la discapacidad que, en mayor o menor grado sufren, y de la que ellos no son responsables.

Marga Muñiz Aguilar

¿CUÁNTO SABES SOBRE LOS RIESGOS DE CONSUMIR ALCOHOL DURANTE EL EMBARAZO?

Los conocimientos sobre los riesgos del consumo de alcohol durante el embarazo son muy abundantes en la literatura científica. Sin embargo, tanto a nivel de políticas de salud pública, como de personal sociosanitario, como de la sociedad en general, hay una falta de conciencia y de comprensión real del impacto del alcohol en el bebé no nacido.

Te animamos a responder a una serie de preguntas para ver cuánto sabes sobre los riesgos de consumir alcohol durante el embarazo.

A.¿Beber una copa de vino o de cerveza al día durante el embarazo tiene algún efecto perjudicial en el bebé?

  1. No
  2. Es indiferente
  3. No sabe/No contesta

B. Beber de manera esporádica no perjudica al bebé.

  1. Verdad
  2. Falso
  3. Es indiferente
  4. No sabe/No contesta

C. En 2018 nacieron en España 367.345 niños y niñas. ¿Sabrías decir cuántos estarán afectados por el Síndrome de Down, Trastorno del Espectro Autista y Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal, según los índices de prevalencia correspondientes?

  1. Síndrome de Down en torno a 300. Autismo en torno a 3.700. TEAF más de 4.000.
  2. Síndrome de Down casi 3.700. Autismo más de 4.000. TEAF en torno a 300.
  3. Síndrome de Down más de 4.000. Autismo en torno a 3.700. Teaf en torno a 300.

D. El Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal es curable si se diagnostica a tiempo.

  1. Falso
  2. Verdad
  3. No sabe/No contesta

        Para calcular cuanto sabes sobre los riesgos de consumir alcohol durante el embarazo, suma los puntos según la respuesta que hayas dado en cada pregunta.

A. 1

B. 2

C. 1

D. 1

TOTAL RESPUESTAS ACERTADAS:

Si has obtenido más de cinco puntos desconoces los riesgos.

En el siguiente cuadro puedes ver datos de la Organización Mundial de la Salud sobre los riesgos y las consecuencias que puede tener el consumo de alcohol durante el embarazo.

Test elaborado por Marga Muñiz Aguilar Presidenta de Tolerancia Cero y Mercedes del Valle Díaz Presidenta de Visual TEAF

DÍA INTERNACIONAL PARA LA PREVENCIÓN DEL TRASTORNO DEL ESPECTRO ALCOHÓLICO FETAL (TEAF).

Por Marga Muñiz Aguilar

      Desde 1973, año en el que fueron publicadas las primeras investigaciones, las evidencias tanto clínicas como experimentales sobre el efecto teratógeno del etanol contenido en las bebidas alcohólicas es incuestionable. El consumo de alcohol durante el embarazo interfiere en el desarrollo del cerebro del embrión y del feto y afecta a su inteligencia, capacidad de aprendizaje, equilibrio emocional y comportamiento.

Hay que tener en cuenta, sin embargo,que el impacto del consumo de alcohol es diferente en función de la base genética de la madre, de la cantidad y la velocidad con la que consuma alcohol, su estado de salud general, peso, edad, el estrés, depresión, que pueda estar sufriendo, la medicación que pueda estar tomando e incluso los alimentos y bebidas no alcohólicas consumidas antes y después de consumir alcohol.
Por lo tanto, el consumo de alcohol durante el embarazo se puede convertir en una especie de ruleta rusa para el feto en formación. Según un estudio publicado en 2017 [1], una de cada 67 mujeres que consuman alcohol en el embarazo puede dar a luz un bebé afectado con el síndrome alcohólico fetal.

En el mismo estudio analizaron la prevalencia mundial de consumo de alcohol en el embarazo, para concluir que ronda el 9,8%. Es decir, una de cada diez mujeres toma alcohol durante el embarazo.
Esta prevalencia es muy diferente según las distintas zonas geográficas. Así los mayores porcentajes se dan en Irlanda(60%), Bielorrusia (47%), Dinamarca (46%), el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (41%) y la Federación Rusa (37%). La prevalencia más baja se da en la Región del Mediterráneo Oriental, donde la mayoría de las personas, incluidas las embarazadas, son abstemias debido a sus creencias religiosas.

A esto hay que añadir que la mitad de los embarazos en los países desarrollados y más del 80% en los países en desarrollo no son planeados. Esto significa que muchas mujeres no se dan cuenta de que están embarazadas durante las primeras fases de la gestación y siguen bebiendo.

Aunque muchas mujeres reducen o suprimen el consumo de alcohol durante la gestación, se estima que entre un 25%-50% de las mujeres embarazadas en la Unión Europea continúan consumiendo durante este periodo.

En España, en un estudio observacional llevado a cabo en Málaga[2] a un total de 451 mujeres embarazadas, un 27,2% de las participantes admitían beber o haber bebido durante el embarazo. El consumo fue mayor en el primer trimestre del embarazo, llegando al 40,7%. En el segundo trimestre seguían consumiendo alcohol el 23,1% y en el tercer trimestre el 17,1%. Los resultados mostraron que un 11,3% consumía alcohol a diario, un 35,2%semanalmente y un 54,3% de las mujeres presentaban un consumo mensual. La cerveza era la bebida más consumida, seguida de las bebidas espirituosas y el vino.

El trabajo responde a un diseño observacional de corte transversal sobre el consumo de tóxicos durante el embarazo, y se basa en la autodeclaración de las gestantes mediante la cumplimentación de un cuestionario que, como tal, es vulnerable a los sesgos de información y de memoria. Por lo tanto, la prevalencia del consumo de alcohol durante el embarazo y, en consecuencia, la prevalencia del síndrome alcohólico fetal, podría estar subestimada en dicho estudio, siendo realmente mucho más alta.

En estudios donde se emplean biomarcadores, como el análisis del meconio del recién nacido o el pelo de la madre en lugar del cuestionario, los datos suben de forma alarmante.

En un estudio realizado en el Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela[3] se detectó que el 34,65% de mujeres embarazadas había consumido alcohol durante el embarazo, aunque sólo el 4,5% admitió haber tenido un consumo ocasional, mientras que ninguna admitió una ingesta frecuente. El 50% de las mujeres que dieron positivo tuvieron hijos con bajo peso al nacer.

Es importante notar que los niños que nacen con bajo peso tienen un alto riesgo de padecer alteraciones neuropsicológicas y alteraciones en el desarrollo que afectan posteriormente a los procesos de aprendizajes escolar (problemas de lenguaje, atención, concentración, percepción viso-espacial, etc.) y al comportamiento.

Resultados similares se obtuvieron en otro estudio llevado a cabo en Barcelona .En el meconio de 10 de los 62 recién nacidos de mujeres que negaronel consumo de alcohol durante el embarazo se encontraron evidencias de exposición al alcohol.

Estos resultados concuerdan con un estudio previo realizado por el mismo grupo de investigadores. En una muestra poblacional de mujeres gestantes se encontró una exposición fetal a alcohol del 45% con el biomarcador, sin que en ningún caso el consumo hubiera sido declarado en la entrevista.

Por tanto, no se trata de un problema de unos pocos, sino de la sociedad en general. El Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal se ha convertido en la Unión Europea hoy día en la segunda causa de retraso intelectual, siendo la única  cien por cien evitable.

Los daños que produce en el feto son muy numerosos: anomalías faciales características, trastorno del neurodesarrollo, microcefalia, deterioro intelectual (leve a moderado retraso mental), déficit de atención, hiperactividad, malformaciones cardíacas, tendencia al abuso de drogas y alcohol en la adolescencia y juventud, dificultades con el cumplimiento de las normas y en la aceptación de la autoridad, problemas con la justicia, dificultades para gestionar el dinero y el tiempo, dificultades para llevar una vida autónoma en la edad adulta, etc.

Habitualmente, la exposición a etanol durante la gestación no se identifica en los niños hasta la aparición de discapacidades secundarias, generalmente cuando el niño se escolariza y los efectos del desarrollo anómalo del cerebro se hacen evidentes.

Es importante determinar la prevalencia de un trastorno para fijar las prioridades en materia de políticas de salud pública. La mayoría de los países no tienen datos sobre la prevalencia entre la población del consumo de alcohol durante el embarazo.La prevalencia está precisamente poco cuantificada debido a la falta de conciencia de la existencia del problema.

Sin embargo, los gobiernos deberían tener en cuenta no solamente el coste personal y familiar del TEAF sino también el coste económico que provoca el consumo de alcohol durante el embarazo a la hora de diseñar las políticas de salud pública.

A raíz del estudio de prevalencia del TEAF en Canadá, la Dra. Svetlana Popova recibió el encargo de cuantificar los costos económicos derivados de las medidas de aplicación de las leyes, la prestación de servicios sociales y la educación especial, así como los derivados de las pérdidas de productividad debidas a la morbilidad y la mortalidad prematura de las personas afectadas. Incluso en el supuesto de que solo el 1% de la población canadiense tuviera TEAF —unas 355 000 personas—, el costo anual se estimó en 1.800 millones de dólares canadienses (1.230 millones de euros) al año en el Canadá. Estas estimaciones no deberían estigmatizar aún más a las madres de niños con TEAF, sino más bien ayudar a priorizar la financiación y el apoyo para estas familias. Estas cifras representan los costos mínimos asociados a los TEAF en el Canadá y no incluyen el costo al que hacen frente las propias personas afectadas y sus familias[5].

       En España se calcula que el Síndrome Alcohólico Fetal, que es la versión más severa del Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal, puede afectar a 2 de cada 1.000 recién nacidos vivos. Aquella parte del Espectro que cursa con síntomas más sutiles (déficit de atención, dificultades de aprendizaje y alteraciones del comportamiento, que suele estar asociado a fracaso escolar e inicio precoz del consumo excesivo de alcohol), puede afectar a una población 10 veces mayor.

Si tenemos en cuenta que cada año nacen en España en torno a 400.000 niños y niñas, de los cuales el 2 por mil nacerán de madres que han consumido alcohol durante el embarazo, esto supone que de todos los nacidos vivos unos 800 sufrirán SAF y alrededor de 4.000  TEAF.

Si contamos a la población menor de 19 años que existe en España, que en estos momentos está en torno a 9.500.000, el SAF estaría afectando a 19.000 menores de 20 años y el TEAF a 95.000.

En cuanto a la población adoptada, no hay datos oficiales, pero los niños procedentes tanto de adopción nacional como internacional, especialmente los de los países del Este, forman un número significativo de afectados por el Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal. En concreto, puede haber en torno a 20.000 menores adoptados procedentes de lo que se conoce como “el cinturón del vodka” (Rusia, Bielorrusia, Ucrania y ex repúblicas soviéticas). Según datos de otros países donde el problema está más estudiado, como es el caso de Suecia, el TEAF afecta al 52% de los casos. Recientemente el Instituto Catalán de la Acogida y la Adopción ha realizado un estudio de prevalencia en Cataluña con resultados similares, ya que el 50% de la muestra estaba afectada por el TEAF[6].

Por otra parte, el TEAF es de 10 a 40 veces mayor en ciertos grupos susceptibles, que en la población general[7]. En un estudio que utilizó datos de 69 investigaciones llevadas a cabo en 17 países de América del Norte y del Sur, Europa, Asia y Australasia se analizaron cinco subpoblaciones: menores en el sistema de protección del estado, menores en servicios tutelares, poblaciones aborígenes, alumnos en servicios de educación especial y personas que utilizan servicios clínicos especializados (clínicas genéticas y clínicas para discapacidades del desarrollo o atención psiquiátrica).

La prevalencia estimada de TEAF en estos grupos es mucho mayor que la prevalencia de 7.7 por 1,000  en la población general. Por ejemplo, la prevalencia de TEAF entre los niños bajo cuidado del estado fue 32 veces mayor en los Estados Unidos y 40 veces mayor en Chile; la prevalencia entre adultos en el sistema correccional canadiense fue 19 veces mayor; y la prevalencia entre las poblaciones de educación especial en Chile fue más de 10 veces mayor.

Es prioritario, por tanto, establecer protocolos de detección para identificar a los menores con TEAF en el sistema de protección del estado,  educación especial, el sistema de justicia y otros entornos para proporcionar apoyo apropiado e intervenciones tempranas. Los profesionales que atienden a estos grupos de alto riesgo deberían estar capacitados para la identificación e intervención con personas afectadas de TEAF para brindarles una mejor atención.

La falta de diagnósticos adecuados tiene importantes consecuencias ya que deja a la población afectada en riesgo de sufrir discapacidades secundarias, entre ellas problemas de salud mental, comisión de delitos[8], internamientos, conductas sexuales inapropiadas y abuso en el consumo de alcohol y drogas, que se podrían evitar con un diagnóstico precoz y dando a las familias las ayudas y los apoyos necesarios.

Todos estos datos deberían llevar a las distintas administraciones públicas a trabajar en la prevención del consumo y en estudios de prevalencia para ser más eficaces en la intervención con la población afectada.

Como vemos, los conocimientos sobre los riesgos del consumo de alcohol durante el embarazo son muy abundantes en la literatura científica. Sin embargo,tanto a nivel de políticas de salud pública, como de personal socio sanitario, como de la sociedad en general, hay una falta de conciencia y de comprensión real del impacto del alcohol en el bebé no nacido.

Así, por ejemplo, en un estudio realizado por la Consejería de Sanidad de la Generalitat Valenciana y la Universidad de Valencia titulado “Actitudes y conocimientos sobre las consecuencias del consumo de bebidas alcohólicas durante la gestación y la lactancia en profesionales socio-sanitarios de la ciudad de Valencia” , los resultados apuntan a la existencia de actitudes permisivas por parte de los profesionales socio-sanitarios, así como la falta de formación respecto a  medidas preventivas, de detección del consumo de alcohol, de diagnóstico y de pronóstico e intervención en niños expuestos al alcohol durante la gestación y lactancia.

    Para visibilizar el problema y concienciar a todos los sectores de la sociedad, desde 1999, cada 9 de septiembre se celebra el Día Internacional para la prevención del Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal. Se celebra el día 9 del 9 por los nueve meses de embarazo. Este año, trece organizaciones nos hemos unido para celebrar un acto en Madrid para dar visibilidad el Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal.

[1] Estimation of national, regional, and global prevalence of alcohol use during pregnancy and fetal alcohol syndrome: a systematic review and meta-analysis.
Popova SLange SProbst CGmel GRehm J.
Lancet Glob Health. 2017 Mar;5(3):e290-e299. doi: 10.1016/S2214-109X(17)30021-9. Epub 2017 Jan 13.
[2] Exposición a tabaco, alcohol y drogas de abuso en gestantes. Estudio de prevalencia en gestantes de Málaga (España).
Marta Blasco-Alonso, Ernesto González-Mesa, Milagros Gálvez Montes, Isabel Lozano Bravo, Federico Merino Galdón, Francisco Cuenca Campos, Gema Marín Schiaffino, Sergio Pérez Torres, José Herrera Peral, Inmaculada Bellido Estévez.
Departamento de Obstetricia y Ginecología. Universidad de Málaga. Hospital Regional Universitario de Málaga. Departamento de Farmacología. Facultad de Medicina. Universidad de Málaga.
http://www.adicciones.es/index.php/adicciones/article/view/695/681
[3] Prenatal alcohol exposure and its repercussion on newborns.
Baña ATabernero MJPérez-Muñuzuri ALópez-Suárez ODosil SCabarcos P, Bermejo AFraga JMCouce ML.
J Neonatal Perinatal Med. 2014;7(1):47-54. doi: 10.3233/NPM-1471413.
[4] Validez del cuestionario de consumo materno de alcohol para detectar la exposición prenatal
Manich, M. Velasco, X. Joya, N.R. García-Lara S. Pichini O. Vall, O. García-Algar.
https://www.analesdepediatria.org/es-validez-del-cuestionario-consumo-materno-articulo-S1695403311004929
 [5] Boletín de la Organización Mundial de la Salud.
http://origin.who.int/bulletin/volumes/95/5/17-030517/es/
 [6] https://govern.cat/salapremsa/notes-premsa/307789/afers-socials-i-salut-reforcen-prevencio-i-tractament-dels-infants-i-joves-afectats-per-trastorns-de-lespectre-alcoholic-fetal
  [7] Popova S, Lange S, Shield K, Burd L, and Rehm, J. (2019) Prevalence of Fetal Alcohol Spectrum Disorder among Special Sub-populations: A Systematic Review and Meta-analysis. Addiction 111: doi:10.1111/add.14598.
[8]  Adults with Fetal Alcohol Spectrum Disorder: Factors Associated with positive outcomes and contact with the criminal justice system.
 Beth Anne Currie1 , Jane Hoy2 , Lynda Legge , Valerie K. Temple , Munazza Tahir.
J Popul Ther Clin Pharmacol Vol 23 (1):e37-e52; March 9, 2016 © 2016 Journal of Population Therapeutics and Clinical Pharmacology.

BEBER ALCOHOL DURANTE EL EMBARAZO ES UNA RULETA RUSA PARA EL BEBÉ

Desde 1973, año en el que fueron publicadas las primeras investigaciones, las evidencias tanto clínicas como experimentales sobre el efecto teratógeno del etanol contenido en las bebidas alcohólicas es incuestionable. El consumo de alcohol durante el embarazo interfiere en el desarrollo del cerebro del embrión y del feto y afecta a su inteligencia, capacidad de aprendizaje, equilibrio emocional y comportamiento.

Hay que tener en cuenta, sin embargo,que el impacto del consumo de alcohol es diferente en función de la base genética de la madre, de la cantidad y la velocidad con la que consuma alcohol, su estado de salud general, peso, edad, el estrés, depresión, que pueda estar sufriendo, la medicación que pueda estar tomando e incluso los alimentos y bebidas no alcohólicas consumidas antes y después de consumir alcohol.
Por lo tanto, el consumo de alcohol durante el embarazo se puede convertir en una especie de ruleta rusa para el feto en formación. Según un estudio publicado en 2017 [1], una de cada 67 mujeres que consuman alcohol en el embarazo puede dar a luz un bebé afectado con el síndrome alcohólico fetal.

En el mismo estudio analizaron la prevalencia mundial de consumo de alcohol en el embarazo, para concluir que ronda el 9,8%. Es decir, una de cada diez mujeres toma alcohol durante el embarazo.
Esta prevalencia es muy diferente según las distintas zonas geográficas. Así los mayores porcentajes se dan en Irlanda(60%), Bielorrusia (47%), Dinamarca (46%), el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (41%) y la Federación Rusa (37%). La prevalencia más baja se da en la Región del Mediterráneo Oriental, donde la mayoría de las personas, incluidas las embarazadas, son abstemias debido a sus creencias religiosas.

A esto hay que añadir que la mitad de los embarazos en los países desarrollados y más del 80% en los países en desarrollo no son planeados. Esto significa que muchas mujeres no se dan cuenta de que están embarazadas durante las primeras fases de la gestación y siguen bebiendo.

Aunque muchas mujeres reducen o suprimen el consumo de alcohol durante la gestación, se estima que entre un 25%-50% de las mujeres embarazadas en la Unión Europea continúan consumiendo durante este periodo.

En España, en un estudio observacional llevado a cabo en Málaga[2] a un total de 451 mujeres embarazadas, un 27,2% de las participantes admitían beber o haber bebido durante el embarazo. El consumo fue mayor en el primer trimestre del embarazo, llegando al 40,7%. En el segundo trimestre seguían consumiendo alcohol el 23,1% y en el tercer trimestre el 17,1%. Los resultados mostraron que un 11,3% consumía alcohol a diario, un 35,2%semanalmente y un 54,3% de las mujeres presentaban un consumo mensual. La cerveza era la bebida más consumida, seguida de las bebidas espirituosas y el vino.

El trabajo responde a un diseño observacional de corte transversal sobre el consumo de tóxicos durante el embarazo, y se basa en la autodeclaración de las gestantes mediante la cumplimentación de un cuestionario que, como tal, es vulnerable a los sesgos de información y de memoria. Por lo tanto, la prevalencia del consumo de alcohol durante el embarazo y, en consecuencia, la prevalencia del síndrome alcohólico fetal, podría estar subestimada en dicho estudio, siendo realmente mucho más alta.

En estudios donde se emplean biomarcadores, como el análisis del meconio del recién nacido o el pelo de la madre en lugar del cuestionario, los datos suben de forma alarmante.

En un estudio realizado en el Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela[3] se detectó que el 34,65% de mujeres embarazadas había consumido alcohol durante el embarazo, aunque sólo el 4,5% admitió haber tenido un consumo ocasional, mientras que ninguna admitió una ingesta frecuente. El 50% de las mujeres que dieron positivo tuvieron hijos con bajo peso al nacer.

Es importante notar que los niños que nacen con bajo peso tienen un alto riesgo de padecer alteraciones neuropsicológicas y alteraciones en el desarrollo que afectan posteriormente a los procesos de aprendizajes escolar (problemas de lenguaje, atención, concentración, percepción viso-espacial, etc.) y al comportamiento.

Resultados similares se obtuvieron en otro estudio llevado a cabo en Barcelona. En el meconio de 10 de los 62 recién nacidos de mujeres que negaronel consumo de alcohol durante el embarazo se encontraron evidencias de exposición al alcohol.

Estos resultados concuerdan con un estudio previo realizado por el mismo grupo de investigadores. En una muestra poblacional de mujeres gestantes se encontró una exposición fetal a alcohol del 45% con el biomarcador, sin que en ningún caso el consumo hubiera sido declarado en la entrevista.

Por tanto, no se trata de un problema de unos pocos, sino de la sociedad en general. El Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal se ha convertido en la Unión Europea hoy día en la segunda causa de retraso intelectual, siendo la única  cien por cien evitable.

Los daños que produce en el feto son muy numerosos: anomalías faciales características, trastorno del neurodesarrollo, microcefalia, deterioro intelectual (leve a moderado retraso mental), déficit de atención, hiperactividad, malformaciones cardíacas, tendencia al abuso de drogas y alcohol en la adolescencia y juventud, dificultades con el cumplimiento de las normas y en la aceptación de la autoridad, problemas con la justicia, dificultades para gestionar el dinero y el tiempo, dificultades para llevar una vida autónoma en la edad adulta, etc.

Habitualmente, la exposición a etanol durante la gestación no se identifica en los niños hasta la aparición de discapacidades secundarias, generalmente cuando el niño se escolariza y los efectos del desarrollo anómalo del cerebro se hacen evidentes.

Es importante determinar la prevalencia de un trastorno para fijar las prioridades en materia de políticas de salud pública. La mayoría de los países no tienen datos sobre la prevalencia entre la población del consumo de alcohol durante el embarazo.La prevalencia está precisamente poco cuantificada debido a la falta de conciencia de la existencia del problema.

Sin embargo, los gobiernos deberían tener en cuenta no solamente el coste personal y familiar del TEAF sino también el coste económico que provoca el consumo de alcohol durante el embarazo a la hora de diseñar las políticas de salud pública.

A raíz del estudio de prevalencia del TEAF en Canadá, la Dra. Svetlana Popova recibió el encargo de cuantificar los costos económicos derivados de las medidas de aplicación de las leyes, la prestación de servicios sociales y la educación especial, así como los derivados de las pérdidas de productividad debidas a la morbilidad y la mortalidad prematura de las personas afectadas. Incluso en el supuesto de que solo el 1% de la población canadiense tuviera TEAF —unas 355 000 personas—, el costo anual se estimó en 1.800 millones de dólares canadienses (1.230 millones de euros) al año en el Canadá. Estas estimaciones no deberían estigmatizar aún más a las madres de niños con TEAF, sino más bien ayudar a priorizar la financiación y el apoyo para estas familias. Estas cifras representan los costos mínimos asociados a los TEAF en el Canadá y no incluyen el costo al que hacen frente las propias personas afectadas y sus familias[5].

En España se calcula que el Síndrome Alcohólico Fetal, que es la versión más severa del Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal, puede afectar a 2 de cada 1.000 recién nacidos vivos. Aquella parte del Espectro que cursa con síntomas más sutiles (déficit de atención, dificultades de aprendizaje y alteraciones del comportamiento, que suele estar asociado a fracaso escolar e inicio precoz del consumo excesivo de alcohol), puede afectar a una población 10 veces mayor.

Si tenemos en cuenta que cada año nacen en España en torno a 400.000 niños y niñas, de los cuales el 2 por mil nacerán de madres que han consumido alcohol durante el embarazo, esto supone que de todos los nacidos vivos unos 800 sufrirán SAF y alrededor de 4.000  TEAF.

Si contamos a la población menor de 19 años que existe en España, que en estos momentos está en torno a 9.500.000, el SAF estaría afectando a 19.000 menores de 20 años y el TEAF a 95.000.

En cuanto a la población adoptada, no hay datos oficiales, pero los niños procedentes tanto de adopción nacional como internacional, especialmente los de los países del Este, forman un número significativo de afectados por el Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal. En concreto, puede haber en torno a 20.000 menores adoptados procedentes de lo que se conoce como “el cinturón del vodka” (Rusia, Bielorrusia, Ucrania y ex repúblicas soviéticas). Según datos de otros países donde el problema está más estudiado, como es el caso de Suecia, el TEAF afecta al 52% de los casos. Recientemente el Instituto Catalán de la Acogida y la Adopción ha realizado un estudio de prevalencia en Cataluña con resultados similares, ya que el 50% de la muestra estaba afectada por el TEAF[6].

Por otra parte, el TEAF es de 10 a 40 veces mayor en ciertos grupos susceptibles, que en la población general[7]. En un estudio que utilizó datos de 69 investigaciones llevadas a cabo en 17 países de América del Norte y del Sur, Europa, Asia y Australasia se analizaron cinco subpoblaciones: menores en el sistema de protección del estado, menores en servicios tutelares, poblaciones aborígenes, alumnos en servicios de educación especial y personas que utilizan servicios clínicos especializados (clínicas genéticas y clínicas para discapacidades del desarrollo o atención psiquiátrica).

La prevalencia estimada de TEAF en estos grupos es mucho mayor que la prevalencia de 7.7 por 1,000  en la población general. Por ejemplo, la prevalencia de TEAF entre los niños bajo cuidado del estado fue 32 veces mayor en los Estados Unidos y 40 veces mayor en Chile; la prevalencia entre adultos en el sistema correccional canadiense fue 19 veces mayor; y la prevalencia entre las poblaciones de educación especial en Chile fue más de 10 veces mayor.

Es prioritario, por tanto, establecer protocolos de detección para identificar a los menores con TEAF en el sistema de protección del estado,  educación especial, el sistema de justicia y otros entornos para proporcionar apoyo apropiado e intervenciones tempranas. Los profesionales que atienden a estos grupos de alto riesgo deberían estar capacitados para la identificación e intervención con personas afectadas de TEAF para brindarles una mejor atención.

La falta de diagnósticos adecuados tiene importantes consecuencias ya que deja a la población afectada en riesgo de sufrir discapacidades secundarias, entre ellas problemas de salud mental, comisión de delitos[8], internamientos, conductas sexuales inapropiadas y abuso en el consumo de alcohol y drogas, que se podrían evitar con un diagnóstico precoz y dando a las familias las ayudas y los apoyos necesarios.

Todos estos datos deberían llevar a las distintas administraciones públicas a trabajar en la prevención del consumo y en estudios de prevalencia para ser más eficaces en la intervención con la población afectada.

Como vemos, los conocimientos sobre los riesgos del consumo de alcohol durante el embarazo son muy abundantes en la literatura científica. Sin embargo,tanto a nivel de políticas de salud pública, como de personal socio sanitario, como de la sociedad en general, hay una falta de conciencia y de comprensión real del impacto del alcohol en el bebé no nacido.

Así, por ejemplo, en un estudio realizado por la Consejería de Sanidad de la Generalitat Valenciana y la Universidad de Valencia titulado “Actitudes y conocimientos sobre las consecuencias del consumo de bebidas alcohólicas durante la gestación y la lactancia en profesionales socio-sanitarios de la ciudad de Valencia” , los resultados apuntan a la existencia de actitudes permisivas por parte de los profesionales socio-sanitarios, así como la falta de formación respecto a  medidas preventivas, de detección del consumo de alcohol, de diagnóstico y de pronóstico e intervención en niños expuestos al alcohol durante la gestación y lactancia.

En el siguiente cuadro puedes ver datos de la Organización Mundial de la Salud sobre los riesgos y las consecuencias que puede tener el consumo de alcohol durante el embarazo.

[1] Estimation of national, regional, and global prevalence of alcohol use during pregnancy and fetal alcohol syndrome: a systematic review and meta-analysis.
Popova SLange SProbst CGmel GRehm J.
Lancet Glob Health. 2017 Mar;5(3):e290-e299. doi: 10.1016/S2214-109X(17)30021-9. Epub 2017 Jan 13.
[2] Exposición a tabaco, alcohol y drogas de abuso en gestantes. Estudio de prevalencia en gestantes de Málaga (España).
Marta Blasco-Alonso, Ernesto González-Mesa, Milagros Gálvez Montes, Isabel Lozano Bravo, Federico Merino Galdón, Francisco Cuenca Campos, Gema Marín Schiaffino, Sergio Pérez Torres, José Herrera Peral, Inmaculada Bellido Estévez.
Departamento de Obstetricia y Ginecología. Universidad de Málaga. Hospital Regional Universitario de Málaga. Departamento de Farmacología. Facultad de Medicina. Universidad de Málaga.
http://www.adicciones.es/index.php/adicciones/article/view/695/681
[3] Prenatal alcohol exposure and its repercussion on newborns.
Baña ATabernero MJPérez-Muñuzuri ALópez-Suárez ODosil SCabarcos P, Bermejo AFraga JMCouce ML.
J Neonatal Perinatal Med. 2014;7(1):47-54. doi: 10.3233/NPM-1471413.
[4] Validez del cuestionario de consumo materno de alcohol para detectar la exposición prenatal
Manich, M. Velasco, X. Joya, N.R. García-Lara S. Pichini O. Vall, O. García-Algar.
https://www.analesdepediatria.org/es-validez-del-cuestionario-consumo-materno-articulo-S1695403311004929
 [5] Boletín de la Organización Mundial de la Salud.
http://origin.who.int/bulletin/volumes/95/5/17-030517/es/
 [6] https://govern.cat/salapremsa/notes-premsa/307789/afers-socials-i-salut-reforcen-prevencio-i-tractament-dels-infants-i-joves-afectats-per-trastorns-de-lespectre-alcoholic-fetal
  [7] Popova S, Lange S, Shield K, Burd L, and Rehm, J. (2019) Prevalence of Fetal Alcohol Spectrum Disorder among Special Sub-populations: A Systematic Review and Meta-analysis. Addiction 111: doi:10.1111/add.14598.
[8]  Adults with Fetal Alcohol Spectrum Disorder: Factors Associated with positive outcomes and contact with the criminal justice system.
 Beth Anne Currie1 , Jane Hoy2 , Lynda Legge , Valerie K. Temple , Munazza Tahir.
J Popul Ther Clin Pharmacol Vol 23 (1):e37-e52; March 9, 2016 © 2016 Journal of Population Therapeutics and Clinical Pharmacology.

ÉXITO O FRACASO EN LA ADOPCIÓN

Marga Muñiz Aguilar

¿Qué diferencia el éxito del fracaso?

En la vida en general y en la adopción en particular.

No lo sé muy bien.

Algunas personas piensan de otras que son personas de éxito.

Estas personas de éxito a veces se consideran a sí mismas como personas fracasadas.

Otras veces el o la interesada se considera una persona de éxito y los demás la consideran un desastre de persona.

¿Quién tiene razón?

Algunos dirán que depende de los parámetros de cada persona.

Vale, aceptamos pulpo como animal de compañía.

¿Qué es una adopción de éxito?

¿Cuando el hijo o la hija es buen estudiante y se porta bien?

¿Cuándo quieres y te sientes querido o querida?

¿De quién es, en ese caso, el éxito?

¿Del padre, de la madre, del hijo o de los tres?

¿Qué ocurre cuando un hijo/a ha vivido experiencias traumáticas en momentos en los que tú todavía no formabas parte de su mundo?

¿Qué pasa cuando por esos motivos a tu hijo/a le cuesta aprender, amar o sentirse amado?

¿De quién es el fracaso?

¿Del padre, de la madre, del hijo/a o de los tres?

¿Es un éxito cuando nuestros hijos son felices?

Y nosotros también.

¿Es un fracaso cuando nuestros hijos no consiguen ser felices?

Y nosotros tampoco.

¿El sentimiento de éxito o de fracaso depende de cómo nos hagan sentir los hijos?

¿El sentimiento de éxito o de fracaso depende de cómo nos hagan sentir los demás cuando nos miran a través de nuestros hijos?

¿Es una adopción de éxito cuando los hijos nos dejan en buen lugar como padres y madres?

¿Es un fracaso cuando los hijos nos dejan en mal lugar como padres y madres?

¿Es un fracaso cuando tememos ir a recogerlos al colegio y escuchar en la puerta las quejas de los profesores y de otras madres y padres?

¿Es un fracaso cuando nos llama la policía y nos dice que nuestro hijo o nuestra hija está detenida?

¿Es un fracaso cuando se convierte en un ni-ni-ni, que ni estudia ni trabaja ni sale de su habitación?

Seguro que no.

Ni unos son los responsables últimos del éxito ni los otros lo son del aparente fracaso.

Hace poco escuché a una madre preguntarse si su hijo había venido a este mundo solamente a sufrir y hacer sufrir.

Me impactó escucharla.

Puede que esta persona considere que ha fracasado como madre.

¿Pero es así?

Seguro que no.

El fracaso en todo caso es de la sociedad que ha permitido que estos niños hayan sufrido negligencia, maltrato, abusos, abandono, etc.

Y lo peor. Permite que lo sigan sufriendo.

Siguen sufriendo por el maltrato institucional cuando no reciben diagnósticos adecuados, ni recursos educativos, ni ayuda médica, ni nada de nada.

La sociedad se ha convertido también en ni-ni-ni.

Y no estamos en países del tercer mundo, ni en países sin recursos.

Lo que ocurre es que los recursos se van en otras cosas.

Desde los casos de corrupción que se descubren día sí y día también, independientemente del partido político de turno en el poder.

Hasta los Ipads que reciben los diputados, como si no se los pudieran comprar con sus propios sueldos.

Pasando por los pingües beneficios de los que tienen más a costa de los que tienen menos.

Basta con ver cómo durante la crisis económica ha aumentado el número de personas ricas en este país.

Sí, has leido bien.

Han aumentado los ricos.

Y a los demás nos han aumentado los recortes en educación, sanidad, ley de dependencia…

Así, pues, ¿de quien es el fracaso cuando una familia tiene que criar a sus hijos sin tener en cuenta la adversidad que han sufrido en los primeros años de sus vidas?

¿Cómo es que una madre no puede tener reducción de jornada cuando uno de sus hijos padece un trastorno que le impide estar 5 ó 6 horas en el instituto?

¿Cómo es que la única solución que ofrece el centro es mantenerlo aislado cuando se porte mal?

 El tiempo de aislamiento irá en aumento en función del número de conductas disruptivas que presente.

Y de los años que tenga.

Ocho años, ocho minutos de aislamiento.

Catorce años, catorce minutos de aislamiento.

Sólo falta que les apliquen durante esos minutos algún tipo de tortura adicional.

¿Se puede considerar como un fracaso si esta madre se siente superada por la situación?

¿Se puede considerar como un fracaso porque en opinión de otras personas el problema es que no sabe educar a su hijo?

Seguro que no.

Seguro que no, porque esta madre se desvive por atender a sus hijos.

¿Se desvive?

¿Qué significa esa palabra?

Según la RAE significa mostrar incesante y vivo interés, solicitud o amor por alguien o algo.

¿Se puede considerar eso un fracaso?

Seguro que no.

¿Por qué, entonces, nos sentimos tantas veces hundidos, desfallecidos, sin fuerzas?

¿Por qué no somos capaces de ver más allá de lo que otros nos quieren hacer ver?

La televisión, la publicidad, el cine, la literatura nos vende un concepto de éxito y de fracaso del que nos quejamos, despotricamos,calificamos de equivocado, pero aún así nos sigue condicionando.

Podemos parecer personas concienciadas por mil causas justas, desde la preocupación por el calentamiento global, pasando por el drama de los refugiados y la inmigración o incluso el maltrato animal, pero en el fondo, fondo, muy fondo, al final ,muchas veces seguimos comprando el concepto materialista de éxito y fracaso que nos vende esta sociedad.

¿Cómo salir de este círculo vicioso?

¿Cómo no dejarnos atrapar por el día a día, con sus pretensiones y sus exigencias?

Exigencia de ser una mujer, una madre, una pareja, una profesional o un hombre, un padre, un profesional tipo superman o superwoman.

Y en el caso de familias adoptivas, además padres y madres terapéuticos.

Quizás la solución sea tirar por la calle de en medio.

Ni derecha ni izquierda.

Ni blanco ni negro.

Ni dentro ni fuera.

Sino derecha e izquierda.

Blanco y negro.

Dentro y fuera.

Vivimos en una cultura que es dualista desde los tiempos de Platón.

Donde las cosas son o no son.

Donde lo bueno se opone a lo malo.

Lo ancho a lo estrecho.

Lo alto a lo bajo.

¿Y si empezamos a cambiar?

¿Y si nos abrimos a una forma de pensar donde es posible la unión de los contrarios?

Como el ying y el yang, que se oponen y complementan al mismo tiempo.

Al final todo tiene que ver con las expectativas, con lo que nos han hecho creer que tenemos que conseguir si queremos ser felices y tener éxito en la vida.

Quizás la clave esté en fluir con la vida, en vez de obstinarnos en dirigirla en una dirección u otra.

Y disfrutarla, tal como nos llega, aceptando las cosas pequeñas del día a día. Una mirada, una caricia, el sol al amanecer, brillando en todo su esplendor o saliendo entre nubes, o quizás sin verlo, sabiendo que está ahí detrás de esas gotas de lluvia pertinaz.

Me niego a sentir que he fracasado si no cumplo las expectativas de lo que dicta la sociedad en la que vivimos sobre lo que significa el éxito o el fracaso.

En la vida o en una adopción. Me da igual.

Cuesta conseguirlo.

Día a día.

Momento a momento.

Pero lo haré.

FRACASO AFECTIVO Y REALIDAD

Los niños y niñas adoptados lo han llegado a ser debido a las dificultades detectadas en sus familia de origen por los servicios de protección de menores.

La negligencia, el maltrato, la violencia, las situaciones políticas y sociales de algunos países o el abandono son factores comunes en las historias previas de muchos de estos menores. En estas situaciones es probable que sus figuras de referencia no hayan sabido o podido dar respuesta a las demandas, necesidades y seguridad que son imprescindibles para un adecuado desarrollo del mundo cognitivo y afectivo de cualquier menor.

Esta adversidad inicial va a marcar sus vidas.

Afectará a sus relaciones futuras, su personalidad, sus emociones, sus conductas, desarrollando expectativas negativas sobre otros adultos y sobre sí mismos, poniendo en riesgo su capacidad para vincularse a otras personas. También podrá afectar a su desarrollo cognitivo.

Por otra parte, las familias adoptivas, en ocasiones, llegan a la adopción tras pérdidas como la infertilidad, la ausencia de pareja o el duelo por el hijo que no tuvieron o que perdieron. Y en la mayoría de los casos llegan sin haber hecho el duelo correspondiente por estas pérdidas.

Además, la adopción se produce tras muchos trámites, exhaustivas evaluaciones psicosociales y largas esperas que la mayoría de las veces fomentan expectativas muy idealizadas de la futura maternidad y/o paternidad adoptiva.

A esto hay que sumar que probablemente no tendrán modelos de referencia en su entorno sobre cómo actuar como padres y madres adoptivos.

La nueva familia se construye, por tanto, a partir del cruce de dos historias.

La de un menor que, pese a su corta edad, posiblemente haya sufrido bastantes pérdidas, entre ellas, y cómo mínimo, la separación de su familia de nacimiento, por mucho que no fuera funcional y, por tanto, habiendo experimentado un trauma ya en el inicio de su vida.

La de unos adultos con expectativas poco realistas y probablemente sin haber elaborado el duelo por sus propias pérdidas.

Además, pueden existir algunos factores de riesgo que pueden agravar la situación.

En los menores:

– Familia biológica con antecedentes de enfermedad mental o exposición fetal al alcohol y las drogas.

– Período largo de institucionalización, con múltiples cuidadores.

– Menores que han sufrido algún tipo de abuso sexual.

En la familia adoptiva:

– Motivación inadecuada

-Diferencias dentro de la pareja.

– Falta de apoyo por parte de la familia extensa.

Y en estas circunstancias comienzan su historia en común como familia. La mezcla puede llegar a ser explosiva.

¿Qué hacer cuando las experiencias negativas se amontonan, pese a la buena voluntad de ambas partes?

¿Qué hacer cuando las experiencias negativas se amontonan pese a la buena voluntad, aparente, de una sola de las partes?

¿Qué hacer con el sentimiento de fracaso que se apodera de todas las partes?

¿De quién es el fracaso?

¿De los padres y/o madres?

¿De los hijos o hijas?

¿De la ECAI o de la Administración que no informó adecuadamente?

¿Del sistema educativo que no entiende la realidad de estos menores?

¿Del sistema sanitario que no sabe dar diagnósticos adecuados?

¿Del sistema judicial que los condena sin tener presente su posible discapacidad?

¿Qué hacer cuando surgen sentimientos de culpa, reproches, incomprensión, impotencia, agresividad, intolerancia?

Nadie nos había dicho que esto podía ocurrir. O si nos lo habían dicho no lo habíamos querido oír pensando que esto no nos podría ocurrir a nosotros. Quizás a otros, pero a nosotros no.

Nosotros nos hemos preparado, somos tolerantes, no tenemos expectativas irreales, lo hemos apostado todo por ellos. Y los queremos. Tal como son. Con sus luces y sus sombras. Con sus blancos y sus negros. Sin grises.

Pero, con todo, sentimos el dolor del fracaso. El nuestro y el suyo. Incluso puede que más el suyo que el nuestro. Porque, además, no se dejan ayudar.

¿Qué nos queda?

¿Qué podemos hacer?

¿Resignarnos?

¿Sufrir el resto de nuestras vidas y verlos sufrir a ellos?

No. No sé muy bien, pero sé que la respuesta es no.

¿Qué tal si nos bajamos de nuestro pedestal de personas eficaces, responsables, disciplinadas, con un buen nivel de estudio y de trabajo o no, pero personas honradas y trabajadoras que lo hemos conseguido todo con nuestro esfuerzo?

¿Qué tal si miramos hacia dentro y vemos nuestras debilidades y flaquezas, las cosas que no hemos conseguido superar, aquellas que conocemos y otras muchas que incluso ignoramos?

¿Qué tal si en vez de ver el mundo como una competición donde vence el más fuerte lo empezamos a ver como un lugar donde vence la cooperación de los que parecen más débiles?

Según los biólogos, las células pueden sobrevivir sin ayuda pero buscan activamente entornos que permitan su supervivencia y evitan los que les resultan hostiles o tóxicos.

¿Qué tal si en vez de esperar que imiten el estilo competitivo de esta sociedad les animamos a imitar el comportamiento de las células, que se unen y cooperan para formar grupos más fuertes e inteligentes?

¿Qué tal si los más fuertes ayudan a los más débiles y, de esta forma, todos nos volvemos más fuertes? Ellos y nosotros.

El fracaso no es nuestro ni de ellos. Es de todos.

De todos por no ser capaces de ver más allá de las apariencias.

Por no ver que detrás de las apariencias hay otras muchas realidades.

Que no todo es que estudien.

Ni que saquen el título de la ESO.

O como mal menor que saquen el título de la ESA.

Que tampoco es que encuentren un trabajo y lo mantengan.

Que no sólo tenemos cabeza.

Qué también tenemos corazón.

Y cuerpo.

Y sufren y sufrimos con el corazón y con el cuerpo.

Y ahora me dirán: Ya, pero vivimos en sociedad.

¿Y qué?

Es como cuando un profesor dice: es que tengo 25 más.

¿Y qué?

Si le enseñas a trabajar desde la cooperación dará igual que no los trates a todos de la misma forma. Porque eso es lo justo.

No se trata de tener derecho a ser iguales, sino de tener igual derecho a ser diferentes.

Pues igual en casa.

Y en la calle.

Y en todas partes.

¿Por qué tiene que tener amigos de su edad, si no tiene la misma edad que sus amigos?

Si te duele a ti, le va a doler a él o ella.

Si no te duele a ti, no le va a doler a él o ella.

El principio del cambio está en nosotros.

Si quieres cambiar el mundo, empieza cambiando tú.

No es fácil.

Pero es cuestión de ponerse. Y de ponerse con otros.

Como las células.

Buscando entornos que no sean hostiles ni tóxicos.

Dejando la mentalidad de que sólo los más aptos sobreviven.

Agrupándonos en una fuerza única.

Dejando de perseguir el viento…

Porque el cambio sí es posible.

Entre todos.

Porque a todos nos pasan las mismas cosas.

Aunque parezcan diferentes.

Sólo hay que mirar en su interior y en el nuestro para darnos cuenta de que detrás de las apariencias hay otras muchas realidades.

Desayuno y rendimiento escolar

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Marga Muñiz Aguilar

El aprendizaje es una de las funciones más complejas del cerebro humano.Requiere un adecuado nivel de atención y concentración para captarinformación, analizarla, almacenarla y luego poder evocarla en el momento que se necesite.

El cerebro es una intrincada maraña de neuronas y cables eléctricos interconectados entre sí que funciona en base a sustancias químicas muy simples, en su mayoría proteínas, cuyo papel es transmitir un mensaje de una célula nerviosa (neurona) a otra. Esta conexión a través de sustancias químicas, se repite en todo el cerebro y desde la más simple de las actividades como mover un dedo, hasta las funciones más complicadas de la mente como la memoria, la concentración mental, la capacidad de análisis, la abstracción, el aprendizaje y la integración del pensamiento, dependen de la capacidad que tenemos de producir estas sustancias, llamadas también neurotransmisores o transmisores del impulso neuronal, sustancias que obtenemos de la alimentación.
Una vez establecido el desarrollo cerebral, nuestra capacidad de atención, concentración y alerta, depende prioritariamente de la existencia de un aporte continuo de azúcar (glucosa) al cerebro. Esta necesidad del cerebro se debe a que éste no tiene ningún sistema para almacenar combustible, así que continuamente debe tomar pequeñas cantidades de azúcar (glucosa) de la sangre para poder seguir funcionando. Por esta razón, una momentánea caída de los niveles de azúcar sanguíneo, ocasiona un reto al funcionamiento cerebral y desencadena una serie de reacciones de sobrevivencia, al tiempo que afecta enormemente el aprendizaje.

La doctora Daniela Jakubowicz, endocrinóloga, lo explica de manera ingeniosa así:

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Imaginemos el proceso: 
Suena el despertador y el cerebro empieza a preocuparse. ‘Ya hay que levantarse y estamos escasos de combustible’. Llama a la primera neurona que tiene a mano y manda mensaje a ver qué disponibilidad hay de glucosa en la sangre. Desde la sangre le responden: ‘Aquí hay azúcar para unos 15 a 20 minutos, nada más’. El cerebro hace un gesto de duda, y le dice a la neurona mensajera: ‘De acuerdo, vayan hablando con el hígado a ver qué tiene en reserva’. En el hígado se consultan la cuenta de ahorros y responden que ‘a lo sumo los fondos alcanzan para unos 20 a 25 minutos’.
En total no hay sino cerca de 290 miligramos de glucosa, es decir, alcanza para 45 minutos, tiempo en el cual el cerebro ha estado rogándole a todos los santos a ver si se nos ocurre desayunar.
Si estamos apurados o nos resulta insoportable comer en la mañana, el pobre órgano tendrá que ponerse en emergencia: ‘Alerta máxima: nos están tirando un paquete económico. ¡Cortisona, hija, saque lo que pueda de las células musculares, los ligamentos de los huesos y el colágeno de la piel! La cortisona pondrá en marcha los mecanismos para que las células se abran cual cartera de mamá comprando útiles, y dejen salir sus proteínas. Estas pasarán al hígado para que las convierta en glucosa sanguínea.El proceso continuará hasta que volvamos a comer.

Como se ve, quien cree que no desayunar tiene poca importancia, se está engañando: Se come sus propios músculos, se auto devora.
La consecuencia es la pérdida de tono muscular, y un cerebro que, en vez de ocuparse de sus funciones intelectuales, se pasa la mañana activando el sistema de emergencia para obtener combustible y alimento”.
Esta ingeniosa descripción la confirman los estudios realizados al respecto. En Estados Unidos se evaluaron a 800 niños, entre 9 y 11 años de edad, para ver el impacto que tenía la falta de desayuno en el funcionamiento cerebral. El test fue realizado a las 11 de la mañana, y se comparó a un grupo de niños que no desayunó nada ese día, con otro grupo, los niños que comieron un desayuno rico y equilibrado. Dos semanas después, se invirtieron los grupos y los que habían desayunado, en esta ocasión, hicieron las pruebas sin desayunar y viceversa. Se observó que en los niños que no habían desayunado, su coeficiente intelectual se mantenía, pero la capacidad de aprendizaje y alerta al realizar cuentas y captar nuevos conocimientos, se vio seriamente afectada por la falta de desayuno. Los niños que no habían desayunado se equivocaban más, se distraían más, captaban menos las imágenes visuales, tenían disminución de la memoria y de la capacidad de razonamiento. La investigación constató que no desayunar antes de salir a la escuela o hacer un desayuno muy pobre afectaba profundamente el rendimiento escolar.
Los adolescentes españoles no tienen una alimentación adecuada. Lo pone de
manifiesto el informe «Los adolescentes españoles y su salud», patrocinado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y coordinado en nuestro país por el Ministerio de Sanidad y Consumo y la Universidad de Sevilla. Según este trabajo, una cuarta parte de los adolescentes españoles presenta un consumo bajo de frutas y verduras y, por contra, muy elevado de dulces y refrescos.
Un 16,1% de los chicos y chicas de 11 a 18 años se salta el desayuno, y sólo un 30% desayuna correctamente. Un 22% acude a clase habiendo desayunado
tan solo un vaso de leche. Así queda registrado en el último estudio de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA). Un 35% de los niños dedica menos de 10 minutos a desayunar, tiempo insuficiente para tomar un desayuno completo y equilibrado.
Según los expertos, un desayuno completo debe incluir cereales, fruta y lácteos. Si no se ingieren estos alimentos en la primera comida del día, no sólo se producirá un bajo rendimiento escolar, sino que, probablemente, surgirán problemas de desorden alimenticio y algo que cada vez es más habitual: la obesidad infantil.

En Finlandia, que tiene el sistema educativo más prestigioso del mundo, el desayuno suele ser bastante fuerte y se compone de lácteos, frutas y cereales.

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Es interesante observar que en Finlandia, que tiene el sistema educativo más prestigioso del mundo, sistemáticamente situado en los primeros puestos del ranking por excelencia, el informe PISA, el desayuno suele ser bastante fuerte, se consume entre las 7 y las 10 de la mañana, y se compone de lácteos, frutas y cereales.
La conclusión es fácil de hacer. Considerando que la falta de alimento produce un declive gradual en la glucosa y en los niveles de insulina que puede interferir con diferentes funciones cognoscitivas, como el aprendizaje, la atención, la memoria activa, etc. y teniendo en cuenta que la mañana es uno de los momentos en que los niños y niñas hacen trabajar más el cerebro y utilizan mucha más energía, el proporcionarles un desayuno rico y equilibrado se convierte en una herramienta más para un rendimiento escolar adecuado.

CONOCIMIENTOS DE LOS PROFESIONALES DE LA SALUD SOBRE LOS RIESGOS DEL CONSUMO DE ALCOHOL DURANTE EL EMBARAZO

Las evidencias, tanto clínicas como experimentales, sobre el efecto teratógeno del etanol contenido en las bebidas alcohólicas, es hoy en día incuestionable. Desde 1973 están descritas las secuelas que provocan en el feto en formación cuando se consume alcohol durante el embarazo. Sin embargo, estas evidencias contrastan con el desconocimiento que hay, en general, entre los profesionales de la salud.

En un estudio llevado a cabo en la ciudad de Valencia por Yurena Alonso Esteban titulado: Síndrome Alcohólico Fetal y Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal: Nivel de conocimientos y actitudes de los profesionales socio-sanitarios, los resultados señalan la falta de formación respecto a medidas preventivas, de detección del consumo de alcohol, de diagnóstico y de pronóstico e intervención en niños expuestos al alcohol durante la gestación y la lactancia.

El propósito de ese estudio era recabar información general de los profesionales de la salud, sobre las prácticas, conocimientos y actitudes, tanto en el diagnóstico, tratamiento, como en la prevención de los Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF) y el Síndrome Alcohólico Fetal (SAF), su versión más severa.

EL 77,33% de los médicos encuestados tenían más de 15 años de experiencia en el ejercicio profesional. He aquí algunos de los sorprendentes resultados de la investigación.

Sólo un 9% de los profesionales se sentían preparados para hacer un diagnóstico.

Sorprende esta respuesta porque, según los especialistas, no hay ninguna cantidad mínima de consumo de alcohol durante el embarazo que pueda considerarse segura.

Estas opiniones del personal sanitario encuestado indica el desconocimiento que hay sobre el Síndrome Alcohólico Fetal ya que la ingesta de alcohol durante el embarazo provoca secuelas en el sistema neurológico del feto que son irreversibles, por lo que no existe cura posible. Se trata de la segunda causa congénita de retraso mental en la Unión Europea, después del Síndrome de Down.

No existe un tratamiento específico para el SAF, por lo que es importante hacer un diagnóstico precoz y una intervención temprana para que los niños reciban ayuda en el aprendizaje escolar y el área social. Igualmente importante es dotar de los recursos necesarios a adolescentes y jóvenes afectados.

Es incomprensible que los profesionales de la salud tengan tanto desconocimiento sobre los efectos del consumo de alcohol durante el embarazo, más teniendo en cuenta que, según estudios recientes el 45% de las mujeres españolas consumen alcohol durante el primer trimestre y en torno al 17% continúan haciéndolo durante toda la gestación. Quizás haya que replantearse qué hay detrás del espectacular aumento de niños y niñas diagnosticados de hiperactividad en los últimos tiempos, ya que ese es una de las secuelas que provoca el alcohol durante el embarazo.

Existe una alta prevalencia en niños, adolescentes y jóvenes adoptados procedentes de los Países del Este, pero se está convirtiendo en un problema de Salud Pública que afecta a toda la sociedad. No se trata de familias desestructuradas o en riesgo de exclusión social. Estamos hablando de consumo social. Y según las últimas estadísticas, en el caso de las mujeres, los niveles más altos de exposición al alcohol se dan en aquellas mujeres que tienen mayores niveles de estudios.

Todos estos resultados son suficientemente llamativos como para alertar a las autoridades sobre la necesidad de poner en marcha medidas preventivas del consumo de alcohol durante el embarazo, proveer de la formación necesaria a los profesionales de la salud para hacer diagnósticos adecuados y ofrecer recursos y herramientas eficaces a la población afectada.

PROYECTO LA VENTANA

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Pincha en el siguiente enlace para descargar el pdf con la información sobre la página web de La Ventana.

La Ventana

Las familias opinan:

La Ventana nos ha representado CAMBIO, ESPERANZA.
Para nuestra familia ha sido un respiro y vaya que lo necesitábamos!
Su ayuda está siendo invaluable en lograr convertirnos en la familia que tanto queríamos y necesitábamos.
Que extraordinaria manera de sentirnos apoyados y guiados.
Estamos adquiriendo SEGURIDAD en la crianza de nuestro hijo y esto ha sido un regalo maravilloso para él, para nosotros, para nuestra familia. Y más, después de pasar años sintiendo que se recorre el camino de la paternidad, dando tumbos.
Nuestro agradecimiento más grande y desde lejos por su gran ayuda y apoyo.

Qué grandiosa labor la que realizan, Marga y Rafa!
GRACIAS!

V.B. Ensenada (México)


Para mi, conoceros, ha sido lo mejor que me ha pasado en años. Me siento apoyada, respaldada y ayudada por profesionales que saben de que hablo. Se que es un largo camino, pero en cada sesión renuevo la esperanza y las ganas de continuar aprendiendo con vosotros…
Gracias por estar tan cerca.

A.C. El Puerto de Santa María (Cádiz)


Hace años, cuando nuestro hijo era pequeño,  la vida nos acercó a Marga Muñiz. Cuando más desorientadas estábamos ella nos enseñó que existe otra mirada y nos ayudó mucho, muchísimo conocerlo.
Ahora se ha abierto la ventana y está entrando en nuestras vidas aire fresco y cargado de esperanza.
Gracias.

T.O. Ciudad Real


Ha sido y es imprescindible la ayuda de estos grandes profesionales, capaces de orientar a los chicos y a nosotros como padres, en la difícil tarea de comprender nuestras limitaciones y las de los muchachos. Y ayudarnos a ver más allá de su mero comportamiento. Gracias.

P.G. Puerto de Mazarrón (Murcia)


Para mí La Ventana es un espacio de acompañamiento  y guía , por parte de buenos e implicados profesionales, ante los retos de nuestra vida familiar ( en este caso como familia adoptiva); así como un lugar donde compartir, con otras familias, vivencias, sentimientos y emociones , sintiéndome comprendida y no juzgada .
Muchas gracias a todos por estar ahí.

R.G. Villanueva de la Serena (Badajoz)


Para nosotros,  el inicio de  » La  Ventana » fue una esperanza que se  abría  en un momento bastante complicado y esa esperanza sigue ahí , animando y dando fuerzas,  además vamos siguiendo y aplicando sus consejos e ideas.

M.J.G. Archena (Murcia)


Para nosotros La Ventana es un acompañamiento «continuo y perseverante» en la «perseverante y continua» tarea de acompañar a nuestros hijos e hijas. Es un cambio de mirada hacia ellos y sobre todo hacia toda la infancia y adolescencia que espero que nos impregne a nosotros y nosotras y a toda la sociedad.  Muchas gracias por estar ahí.

P.A. Moratalla (Murcia)


 Nosotros llevamos años de un lado para otro intentando hacer lo mejor para nuestra hija, sin saber  que nos  pasaba  ,llenos de contradicciones por parte de unos y otros . Hace unos meses formamos parte de este grupo.  !Sorpresa ,! cuántas cosas que me decían, ahora gracias a la Ventana las entiendo de otra manera, y poco a poco hemos empezado a estar y entender mejor a nuestra hija ,ahora tiene 19 años y es complicado,  los temas que se abordan en las sesiones son muy interesantes y aprendemos mucho de todos vosotros. Gracias a la Ventana  saldremos adelante.

N.P. Cuenca


Tengo la sensación de que estamos dándole la vuelta a todo lo que habíamos aprendido. Me gusta más este modelo educativo que el que yo recibí, pero no me resulta fácil desaprender. Las diferentes propuestas y temas que hemos ido viendo en La ventana suponen un cambio de perspectiva que le da la vuelta a todo lo aprendido. Esta ventana nos hace asomarnos a una realidad diferente porque nos cambia la mirada.

A.M. Badajoz


La Ventana es presencia y acompañamiento, cuidar y cuidarse, ayuda, autoconocimiento, comprender y aprender,  paciencia, incondicionalidad, aceptación, otra mirada, no juzgar, reinventarse… Es por donde entra el aire y la luz que nuestros hijos y nosotros tanto necesitamos.

S.G. Villanueva de la Serena (Badajoz)


Somos papás de un niño de 9 años de origen chino .
La Ventana de Albores está siendo para nosotros un «Rayo de luz».
Marga Muniz y Rafa Llor son dos grandes profesionales que nos orientan y nos dan pautas muy claras para poder acompañar, de la mejor manera, a nuestro hijo en su crecimiento emocional.
Al ser las sesiones «on line» la distancia geográfica y el horario no son un inconveniente, pues se adaptan a tu disponibilidad.
Te ofrecen también la opción de participar en sesiones grupales con otras familias lo cual te permite compartir tus inquietudes.
En resumen, nosotros estamos encantados.
 

R.R Ibiza

EL VIAJE DE ADOPCIÓN DESDE LA MIRADA DE UN NIÑO

Indudablemente  la mayoría de las familias adoptivas recordamos el viaje en el que por primera vez abrazamos a nuestros hijos como el más emotivo de nuestras vidas. No importaba si se tenía miedo a volar, o incluso pánico. En esa ocasión eso era lo de menos. No conozco ningún caso que pese a ese miedo alguien hubiera decidido no volar y que lo hiciera otra persona en su lugar. Con tranquilizantes, técnicas de relajación o con lo que fuera, se hace el viaje y se vive con una intensidad inmensa. Claro que los mayores lo sabemos todo: que a partir de esos momentos vamos a compartir nuestras vidas con ellos… que es para siempre…que la sangre o la genética no es la única forma de convertirse en familia…

Pero, ¿cómo lo viven los pequeños? ¿Es tan apasionante para ellos, teniendo en cuenta que no nos conocen; no saben dónde los llevamos, ni por cuanto tiempo; ni siquiera saben cuando volverán si es que vuelven; además, no entienden nuestras palabras; les resultan extraños nuestros olores y sabores; escuchan ruidos raros y ensordecedores;  les pedimos cosas incomprensibles y desconcertantes; y así un largo etcétera.

Por eso me gustaría compartir con vosotros algunas de la vivencias de Yosef durante ese viaje. Yosef es el segundo hijo de Ana y Pablo, los protagonistas de mi novela Detrás de tu mirada, donde quise reflejar desde la ficción muchas de las experiencias que como familias adoptivas hemos vivido y seguimos viviendo. Quizás al verlo desde la perspectiva del pequeño nos resulte más fácil entender algunas cosas… o quizás todas.

YOSEF

Tengo miedo. No sé dónde estoy. Hay muchos niños, pero no son mis hermanos. No conozco a nadie. Quiero ir con mi abuela. Han pasado muchos días desde que me trajeron a este lugar. No quiero estar aquí y nadie me dice dónde está mi abuela.

Ayer vinieron unas personas muy raras. Me he asustado y he salido corriendo. Nunca había visto a nadie así. Tenían un color muy raro, como la leche, una nariz larga y un pelo muy diferente al nuestro. Tenían también un olor extraño. Además, yo no los entendía. Venían con una niña como yo, pero que no hablaba como yo. Ella sí los entendía. Me dieron unos regalos que yo quise compartir con los demás niños, pero un hombre que venía con ellos me dijo que eran sólo para mí.

Hoy han vuelto. Ese mismo hombre dice que me tengo que ir con ellos, pero yo no quiero. Yo quiero ir con mi abuela. Y me he puesto a llorar. Han intentado consolarme y me han sonreído pero yo no quería entrar en el coche. Me han llevado a una casa muy grande, tanto que yo nunca había visto ninguna así. Las ventanas estaban unas encima de otras y había una habitación que subía y bajaba cuando apretabas en la pared. A mí al principio me daba miedo entrar porque, además, nadie abría ni cerraba la puerta. Lo hacían ellas solas. ¿Y si un día no querían abrirse, nos quedaríamos allí para siempre? A los pocos días vi que siempre se abría, así que ya no me daba miedo, incluso me gustaba tocar en la pared para que subiera y bajara.

Cuando llegamos a aquella casa tan grande era de noche y me quisieron quitar la ropa, así que me enfadé, aunque al momento me dieron otra. Lo que no entendí era por qué me quitaban la mía y me ponían otra, pero estaba tan cansado que simplemente me dormí. Cuando me desperté por la mañana volvieron a hacer lo mismo. Me quitaron la ropa que me habían puesto la noche anterior y me pusieron otra diferente. No había quien los entendiese. Con la niña hacían lo mismo y ellos también.

Después entramos en la habitación que subía y bajaba y cuando la puerta se abrió estábamos en un lugar muy grande con muchas mesas y sillas. Nunca jamás había visto tanta comida junta. Aunque todo tenía un sabor extraño, como tenía hambre me lo comía. El problema fue que querían que cogiera la comida con un pincho. A mí no me gustaba meterme eso en la boca, así que yo lo soltaba y cogía la comida con las manos. Insistieron varias veces, aunque finalmente me dejaron hacerlo como yo quería.

En aquella habitación grande había muchas personas como ellos. Algunos tenían el pelo amarillo y los ojos del color del cielo. A mí me asustaban. Nunca había visto a nadie así.

Yo estaba todo el tiempo enfadado porque quería ir con mi abuela, así que lloraba y lloraba. Con la única que no estaba enfadado era con la niña, que me hacía reír con los juguetes. Entonces el hombre y la mujer aprovechaban mi buen humor y repetían una y otra vez hermana y la miraban a ella, papá y lo miraban a él, mamá y la miraban a ella. Entonces decían Yosef y me miraban a mí, pero yo no entendía qué querían decir.

A los pocos días dejamos aquella casa y fuimos a otra todavía más grande donde había muchas personas con cajas que tenían ruedas y que arrastraban como si pesaran mucho. Nosotros también las teníamos. Por una de las paredes se podía ver lo que había afuera. Miré y vi lo que parecía un gran pájaro, que me pareció muy raro. Nunca había visto nada igual. Estuvimos mucho rato sentados. Yo no sabía por qué teníamos que estar sentados tanto tiempo porque no hacíamos nada. A mí no me gusta estar quieto, así que me levantaba e iba de un lado para otro. Entonces el hombre blanco venía detrás de mí y me devolvía a la silla. Ahora sabía que se llamaba así porque lo había oído decir en aquella habitación grande donde comíamos.

De pronto se escucharon unas palabras, aunque nadie hablaba. Todos estaban muy atentos mirando a ningún sitio. Las palabras sonaban muy fuertes. Yo no conocía a nadie que pudiera hablar así y me asusté. Entonces se dejó de oír la voz, se levantaron todos al mismo tiempo y se pusieron unos detrás de otros con unos papeles en las manos. Ahora el hombre y la mujer se pusieron muy serios. Él me cogió a mí de la mano y ella cogió a la niña. A mí no me gustó e intenté soltarme, pero me miró a los ojos y dijo No muy serio. Yo no sabía qué le pasaba porque antes me había dejado corretear un poco si no me alejaba mucho. El caso es que todos empezaron a andar. Yo no sabía adónde íbamos y miraba a un sitio y a otro asustado. Pasamos por un lugar estrecho, todos muy juntos, y entonces entramos en un sitio con muchas sillas pegadas unas a las otras que no se podían mover. Todo el mundo miraba los papeles que llevaban en la mano y después hacia arriba. No sé qué les pasaba. Yo me quise sentar en una silla que estaba vacía pero el hombre no me dejó. Siguieron mirando hacia arriba y al poco se pararon. Entonces pusieron las cajas más pequeñas con ruedas en un lugar alto y nos sentamos. Las cajas grandes las habían dejado antes en un sitio donde se movían sin que nadie las empujara. Además las ruedas no estaban en el suelo, así que no sé cómo lo hacían.

Cuando todas las personas pusieron las cosas en ese lugar que estaba encima de nuestras cabezas, se sentaron y empezaron a atarse a sí mismas. Yo no quería que me ataran pero el hombre lo hizo a la fuerza. Aquello no me gustó nada, así que me enfadé y empecé a dar patadas. Cuando vi que no podía hacer nada porque no sabía cómo desatarme miré por una ventana pequeña y vi otro pájaro grande. Entonces supuse que nosotros estábamos dentro de uno. Al poco se empezó a mover. Después escuché un gran ruido, que me asustó, y vi por la ventana que se levantaba del suelo y empezaba a volar. Me caí hacia atrás en el asiento y empecé a llorar, tanto que me quedé dormido.

Cuando me desperté algunas personas seguían atadas y otras no. Yo quise, entonces, desatarme y en esta ocasión me dejaron, no sé por qué. Entonces empecé a correr de un lado para otro del pasillo, hasta que apareció una mujer empujando algo y sacando de allí comida. El hombre me dijo que me tenía que sentar y entonces no me importó hacerlo porque tenía mucha hambre. La mujer nos dio a todos una tabla con unas cajas que tenían comida dentro. Además, también había un pincho y dos cosas más que no sabía para qué servían. ¿Me obligarían otra vez a usar ese pincho para comer?

Había mucha comida, así que guardé un poco para cuando tuviera más hambre. El pincho venía en una bolsa, lo saqué y puse allí un poco de comida. Al principio me la quisieron quitar pero yo me puse a gritar y entonces me la dejaron. No la quise soltar en todo el tiempo por si acaso me la querían quitar otra vez. Hasta me dormí con la bolsa en la mano.

Un fuerte dolor de oídos me despertó y empecé a llorar. Entonces me dieron algo que era redondo y duro con un palo dentro, pero como yo no sabía qué hacer con eso, me acercaron la mano a la boca. Yo al principio me resistí porque no sabía qué era, pero cuando mis labios lo tocaron sentí que estaba dulce, así que me gustó y empecé a chuparlo, hasta que me lo metí definitivamente en la boca. Entonces me pareció que me dolían menos los oídos, con lo cual lo chupaba con más fuerza. El sabor era desconocido para mí, pero el hecho de que me dolieran menos los oídos cuando lo chupaba era motivo suficiente para seguir chupando y chupando cada vez con más fuerza.

De pronto, cuando más entusiasmado estaba con aquello en la boca que me quitaba el dolor de oídos, sentí un golpe debajo de mí que me asustó y al mirar por la ventana vi que el gran pájaro ya no volaba. Estábamos otra vez en el suelo.

Después de un momento todo el mundo empezó a desatarse a sí mismos. El hombre me ayudó a mí y la mujer a la niña. Todos nos pusimos de pie y, después de coger las cajas con ruedas de encima de nuestras cabezas, empezamos a andar. Pasamos por algo que parecía un tubo largo y estrecho y al final terminamos en una habitación más grande. Anduvimos un rato y llegamos a un lugar donde había muchas personas mirando al mismo sitio. Parecía una alfombra larga y estrecha. Al principio estaba quieta, pero al poco rato empezó a moverse y aparecieron las cajas grandes con ruedas. Todo el mundo las miraba muy atentamente. De vez en cuando alguien decidía coger una y se la llevaba y los demás no decían nada. A mí todo aquello me parecía muy raro, así que pensé que lo mejor sería darse prisa y coger una antes de que los demás se las llevaran todas y nos quedáramos sin ninguna, pero me agarraron del brazo en el momento que estaba intentando subirme encima para cogerla más fácilmente porque algunas eran muy grandes.

Entonces la mujer me agarró de la mano y, aunque yo me quería soltar, no pude porque me la sostenía con fuerza. En la otra mano tenía a la niña, pero ella no se resistía y me miraba sonriendo.

Finalmente el hombre decidió coger dos cajas con ruedas de las más grandes y las puso encima de una especie de carro. Después puso las más pequeñas y me quiso poner a mí encima de todo, pero yo me negué en redondo. No me fiaba de todo aquello. Empecé a corretear de un lado para otro y vino la niña, me tomó de la mano y me llevó de nuevo con ellos.

Cuando salimos de aquella gran casa otra vez se pusieron unos detrás de otros hasta que nosotros estuvimos los primeros. Entonces apareció un coche y metieron todas las cajas con ruedas dentro. Desde la ventana lo que vi me asustó. Había coches por todas partes y las casas eran tan altas que era imposible que no se cayeran. Lo que sí me gustó era que había muchas luces de colores.

De pronto el coche se paró y bajaron todas las cajas. Entonces entramos en una de esas casas altas y vi que había también una habitación de las que suben y bajan. Como las conocía, ya no me daban miedo. Al contrario, me encantaba tocar en la pared para que subiera y bajara, lo que ocurrió fue que una de las veces en vez de subir empezó a sonar un ruido muy fuerte que me asustó, no sólo a mí sino también a la mujer, al hombre y a la niña. Entonces aparecieron más personas. Una mujer mayor empezó a dar besos a la niña y quiso hacer lo mismo conmigo, pero yo salí corriendo porque a mí no me gustaba que me hicieran eso. También salió un hombre que sonreía y otro que parecía estar enfadado.

Cuando todos se fueron la habitación subió y cuando salimos había una puerta delante de la que pusieron las cajas grandes, las pequeñas, las bolsas y todo lo que traíamos. Metieron un pincho en la puerta y ésta se abrió. La niña salió corriendo hacia dentro. Yo me quedé afuera porque no sabía qué había dentro. Al final, cuando todo estaba en el interior yo también entré porque no me quería quedar fuera yo solo.

Busqué a la niña y la encontré mirando dentro de un lugar que tenía mucha comida. Antes de que pudiera desaparecer cogí varias cosas para guardarlas en la bolsa que todavía llevaba en la mano con la comida que me había sobrado cuando aquella mujer nos trajo las cajas, pero me las quitaban de las manos y las volvían a meter dentro. Me decían algo que yo no entendía y se iban, así que yo volvía a coger alguna comida y la volvía a guardar en la bolsa, así hasta que desistieron de quitarme las cosas.

Después empezó la misma historia de otras veces: me querían quitar la ropa y ponerme otra, pero yo me resistí. No me gustaba eso de cambiar de ropa antes de dormir. Ellos también lo hacían, pero parecía que les gustaba.

Lo peor fue cuando me dejaron solo en una habitación muy oscura donde había una cama. Querían que me acostara allí solo. Yo no entendía qué pasaba. Estaba muy cansado pero no me quería dormir por si se iban todos y me dejaba allí en aquel lugar que yo no conocía, así que empecé a llorar.

En la otra casa donde había tantos niños no servía de nada llorar porque nunca venía nadie, pero con ellos era diferente. Si lloraba venía alguno. Unas veces el hombre, otras veces la mujer e incluso a veces la niña. Así que me puse a llorar. No me costó ningún trabajo porque estaba muy asustado. El problema era que venían me decían algo que yo no entendía y se iban, así una y otra vez, hasta que la mujer decidió llevarme con ella a una cama grande. ¡Menos mal! Yo estaba acostumbrado a sentir a mi abuela cerca de mí por la noche y el contacto con el cuerpo de la mujer me tranquilizó. Entonces me dormí.

10 COSAS QUE MI HIJ@ QUERRÍA QUE YO SUPIERA

1. MI VIDA EMPEZÓ NUEVE MESES ANTES DE NACER

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Según las últimas investigaciones, el bebé antes de nacer puede ver, oír, experimentar, degustar y, de manera primitiva, aprender. Estas experiencias empiezan a definir y modelar la vida emocional del niño.

La ansiedad crónica, o una ambivalencia con respecto a la maternidad, pueden dejar una huella profunda en la personalidad del niño si, por ejemplo se siente rechazado, este sentimiento se podrá convertir en la lente a través de la que en un futuro verá la vida.

Debido a que la mayoría de los niños adoptados son el resultado de embarazos no deseados, o en circunstancias complejas, es frecuente que la tensión emocional de la madre tenga un impacto negativo en el niño: hiperactividad, déficit de atención, baja autoestima, ansiedad, problemas de conducta, etc.

2. ANTES DE QUE ME ADOPTARAIS SUFRÍ UNA PROFUNDA PÉRDIDA.NECESITO ELABORAR EL DUELO POR ESA PÉRDIDA

Tanto si adoptamos un bebé, como si adoptamos un niño mayor creemos, erróneamente, que el pasado queda atrás. La realidad es que muchos aspectos de sus pérdidas se van a manifestar en sus nuevas familias, sin importar la edad en que fueron adoptados.

A veces no es fácil reconocer las consecuencias de esas pérdidas porque no son fáciles de identificar y los niños no son capaces de elaborar mediante el lenguaje el dolor por esas pérdidas. Pero debemos estar atentos a algunas de las reacciones más frecuentes que provoca:

  • Ira
  • Tristeza
  • Resentimiento
  • Hiperactividad
  • Problemas de atención
  • Conductas regresivas
  • Pérdida de apetito
  • Problemas escolares

La elaboración de un duelo por la familia de origen consiste en acompañarlo en la expresión de los sentimientos que este conocimiento despierta en las distintas etapas de su desarrollo, ya que para elaborar un duelo es necesario expresar, poner en palabras la situación emocional vivida.

La elaboración de este duelo no se realiza en un momento concreto, sino que corresponde a un proceso gradual y continuo, según las distintas etapas evolutivas.

3. SI NO ELABORO Y SUPERO MI PÉRDIDA, PUEDE MANIFESTARSE EN FORMA DE RABIA HACIA VOSOTROS

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El mejor indicador de que un niño/a tiene una lealtad oculta hacia su madre biológica es su rechazo hacia la madre adoptiva. En este caso estaría proyectando sobre la madre adoptiva sentimientos que corresponden a la madre biológica.

La rabia es un sentimiento que no se debe reprimir. Es el síntoma de que hay algún problema que necesita confrontarse. Asegúrate de que tu hijo/a sabe que la razón por la que fue abandonado no tiene que ver con él, sino con la imposibilidad de criarlo por parte de la madre biológica.

Cuando la madre adoptiva no pretende ocupar el lugar de la madre biológica, el niño adoptado puede proyectar su rabia contra quien lo abandonó y su gratitud hacia quien la está criando.

4. TEMO HABER SIDO ABANDONADO POR MI MADRE BIOLÓGICA PORQUE NO ERA UN BUEN BEBÉ

Este sentimiento puede producir dos tipos de reacciones, debido al miedo a ser rechazado otra vez. Muchos tratan de manejar este sentimiento siendo personas complacientes: si lo hago todo bien, me querrán y no me abandonarán. Otros, siendo rebeldes: si no necesito su aprobación, entonces no me podrán herir cuando me rechacen.

Detrás de estas conductas hay un sentimiento de vergüenza por haber sido abandonado. Si no conseguimos sustituir este sentimiento por la verdad, puede vivir atemorizado toda su vida o crear un constante caos en la familia.

Si no conseguimos que supere este sentimiento de no haber sido lo suficientemente bueno, como para que su madre biológica lo conservara, su miedo a volver a ser abandonado será su compañero permanente a lo largo de la vida.

5. TENGO MIEDO DE QUE VOSOTROS TAMBIÉN ME ABANDONÉIS

El sentimiento de abandono es el primer miedo en la vida y es el origen de todo miedo posterior. En el caso de los niños adoptados no fue sólo un temor sino una realidad.

La inseguridad queda arraigada durante toda la vida, especialmente en el área de las relaciones interpersonales.

La capacidad para emprender actividades que lo llevarán hacia la realización de sus metas también queda afectada.

¿Qué podemos hacer para ayudarles?

Empatizar con ellos. Esto significa, identificarnos intelectual y emocionalmente con sus sentimientos, pensamientos y actitudes.

Enseñarles a gestionar sus sentimientos de victimización.

6. CUANDO EXPRESO MIS MIEDOS DE MANERA INADECUADA, AYUDADME CON RECURSOS PARA HACERLO MEJOR

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A los niños adoptados se les debe dar permiso para expresar sentimientos como enfado, rabia, odio, soledad, hostilidad, etc. Sin embargo, necesitan saber que estos sentimientos son permisibles, pero necesitan aprender a canalizarlos adecuadamente.

No seas permisivo ni lo disculpes. Establece límites claros. Enséñale a pensar por sí mismo. Deja que asuma las consecuencias de sus actos.

Resuelve cualquier duelo no elaborado de tu propia experiencia personal, de manera que no se te reestimule cuando tu hijo exprese esos sentimientos.  Nunca lo castigues cuando estés enfadado.  Después, asegúrate de decirle que lo quieres y que siempre te tendrá a su lado.

7. POR FAVOR, NO DIGÁIS QUE ME PAREZCO A VOSOTROS. NECESITO QUE RECONOZCÁIS NUESTRAS DIFERENCIAS Y LAS CELEBRÉIS

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Frases como ésta pueden ser percibidas por el adoptado como:

-Ser como vosotros es mejor.

-Ser tú mismo no es suficiente.

No aceptar las diferencias es una forma de rechazar sus raíces biológicas.

Los parecidos familiares dan un sentimiento de seguridad, de pertenencia. Las diferencias pueden ser una fuente de vergüenza o una invitación para conocer los lazos que le unen a su historia preadoptiva.

Celebrar las diferencias empieza con el reconocimiento de las mismas.

Así transmitimos que ser diferente no significa ser inferior, sino el fundamento para una buena autoestima.

8. EL HECHO DE QUE NO HABLE DE MI FAMILIA BIOLÓGICA NO SIGNIFICA QUE NO PIENSE EN ELLA

Muchos adoptados fantasean acerca de su familia biológica. Esto no es malo. Es una forma de aliviar el dolor de la pérdida. Si preguntamos, muchos dirán que no lo hacen.

  • Buscando una cara que le recuerde a la suya en medio de una multitud
  • Soñando con la familia feliz
  • Buscando figuras que reemplacen a los padres, por ejemplo, en las relaciones de pareja
  • Idealizando a las personas
  • Teniendo un espíritu crítico
  • Teniendo expectativas muy altas sobre sí mismo
  • Temiendo figuras de autoridad

Las fantasías pueden ser un buen mecanismo de defensa. Sin embargo, las fantasías pueden convertirse en patológicas y destructivas si provocan el aislamiento de la persona, y le impiden trabajar su sentimiento de pérdida y su dolor.

9. NECESITO SABER LA VERDAD SOBRE MIS ORÍGENES, NO IMPORTA LO DOLOROSO QUE RESULTEN LOS DETALLES

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Algunas de estas verdades pueden ser difíciles de decir y de asumir: violación, enfermedad mental, drogadicción, etc. Las preguntas deben ser respondidas con honestidad, teniendo en cuenta lo que pueden asumir.

Piensa y medita tus respuestas con anterioridad a sus preguntas. Cuando sea el momento, tu seguridad y tu serenidad le ayudará a entender que es correcto hacer preguntas y expresar los sentimientos.

Aprende a escuchar los mensajes verbales y no verbales de tu hijo. Te darán la clave para saber qué parte de la información le preocupa más. Estas cuestiones surgirán en cada etapa evolutiva de la vida y le ayudarán a crecer y a madurar.

10. AUNQUE PREGUNTE O BUSQUE A MI FAMILIA BIOLÓGICA, SIEMPRE QUERRÉ QUE SEÁIS MIS PADRES

Nuestr@ hij@ no está buscando alguien que nos reemplace. Tampoco implica que nuestra forma de ser familia no sea suficiente para el/ella. Lo que busca son respuestas a preguntas como ¿por qué me abandonaron? ¿A quién me parezco?.

Muchos adoptados esperan a que sus padres adoptivos mueran para emprender la búsqueda, por miedo a hacerles daño. Tienen una lucha interna entre su amor por los padres adoptivos y su necesidad de conocer sus orígenes.

Nuestras hijos tienen que sentirse libres de la necesidad de cuidar de nuestros sentimientos. Si su búsqueda reactiva tus propios temores de sentirte abandonado/a, busca ayuda profesional o de amigos, porque tu hij0 necesita tu ayuda para manejar lo que tiene por delante. La labor de los padres es reconocer y respetar la identidad completa de sus hijos, no pidiéndoles que renuncien a ninguna parte de sí mismos.

DOS DESEOS:

  • Me gustaría que enfatizaráis más mis potencialidades que mis carencias.
  • Algunas de las cosas que no os gustan de mí, puede que también sean vuestras y yo solo os hago de espejo. La mejor forma de ayudarme es que vosotros aprendáis a gestionarlo antes de pedirme a mí que lo haga yo.
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